Eduardo Pereyra Rossi, Una sola convicción poética de vida y palabra inconclusa todavía


LOS QUE ANDAN

pisan fuerte
sobre el techo frágil
en búsquedas nocturnas
hacia el baldío

crecieron salvajes
entre pelea y pelea
y repiten ritos ignorados
mientras duermen al sol
acurrucados

una vieja les da de comer
en estas épocas de hambrunas
y con las panzas llenas
llenan a las hembras gigantes
y bellas
que miran a la luna
con anteojos de botellas

saltan entre sueño y sueño
y no le importa la lluvia y se cobijan
melancólicos
tranquilos
debajo de las chapas
muerden las ratas
golpean las piedritas
y en la tarde
cuando se hace de noche
salen en manifestación
sin necesidad
de invitarnos.


EN UN PRINCIPIO

ella empezó su historia
por el final
fue la última hija de amores
salteados
por algunos desencuentros
entre un vasco Biscayart
y una criolla Sosa

sus grandes ojos
de adolescencia
parieron en dulces juegos sus hijos
carpinteros de 51 y 19
de Astilleros Río Santiago
carpinteros de su pueblo
de ella
compañeros

y como empezó por el final
hoy
después de tantos años
está a punto de nacer en lugar de envejecer
como es la costumbre de mucha gente.


CON VOS A CUALQUIER LADO

el barco está oxidado
bajo el puente Pueyrredón
en el Riachuelo putrefacto
espejo sucio
donde el frigorífico la CAP
abandonado a las ratas
se refleja

el viejo Alfredo me dijo
que los años y las lunas
los perros y los enanos
los piojos y los elefantes
los faroles y los desbolados
lo visitan tarde y noche

que las bodegas están repletas
de escondites
donde esconde el contrabando de nidos
donde empolla
su próximo y definitivo viaje
a los andes
sobre un burro muerto de hambre
y allá vamos.


SÓLO UN TIPO CUALQUIERA

debo reconocer
que sólo mi mano tendida
es lo que puedo ofrecerte
para levantar los adoquines
las baldosas
y mi pecho
para parar en lo posible
el daño que puedan hacerte
y si aun así te hieren
puteá
puteá a los que llevaron el hambre
a tu mesa
puteá a los que te quieren afanar
el futuro
el destino
y curá tus lastimaduras desgarradas
en los ojos tiernos
entrecerrados
entreabiertos
abiertos
del que morirá en esa misma
Jornada.


AUSENTE SIN AVISO

esperó la llegada
sentado
relojeando la puerta que se abría
una y otra vez
sin dejar pasar
el beso
la mirada
la paz
la mirada
el beso
la palabra.


TRAVESÍA

a pesar que siempre viajó
en tren
nunca sacó ida y vuelta
y si alguna vez volvió
lo hizo colado
en el techo del Estrella del Norte
con el viento agitando su pelo
con el viento
consumiendo su cigarrillo
rápidamente
con el viento
que purificó sus agujeros años más tarde
atravesándolo
como una bala


RUMBO COMPARTIDO

venimos
derrumbando columnas que
parecen
pegadas con poxipol
al cartón podrido de viejas
escenografías

renaciendo

con las pequeñas contribuciones
de los hombres y mujeres
que entienden el amor
en el amanecer desordenado
de los días inevitables


AL PASAR

encima de su cuerpo
sus miedos despejaron mis temores
y vivimos juntos
algunos días desde entonces

llovieron tuercas y papeles
aerosoles en el poniente
dispararon gallos al amanecer
abatiendo malos agurios

manchamos sábanas que intentaron
en vano
cubrirnos
y abrimos campamentos
que aún con tibieza
convocan a encender nuevos fuegos.


SONRISAS DE FIN DE AÑO

tiempo
viento
tiempo de huracanes
viento de tiempo
viento de hombres
huracanes de mujeres
asomando en las esquinas
y las calaveras desde el fondo
morderán la tierra, el mar, el
fuego,
bebiendo el sol
en carcajadas.


INTENTÓ

regalarle la llave
eso quería
pero tardó tanto tiempo
que su puerta fue abierta
con sorpresa
a golpes de hacha
mientras el fuego consumía
los últimos papeles.


BIENVENIDO

lo recibieron con entusiasmo
y temor
con preguntas
con insuficientes respuestas
para lo que no se puede predecir
y la miseria que nos rodea
y andar
y vivir
con ladrillos que no alcanzan
para hacer de una casa
una casa
y el frío
ahí
en los huesos
de los que están sin frío
y con muchas ganas
de no ser olvidados.


FALTA DECIR

algunas veces uno se queda
tal vez demasiado
en los cielos azules
en las flores
en los arroyos
en el río sin orilla a la vista

algunas veces uno se queda
demasiado
en las vueltas de la vida
en las acrobacias compartidas sin red
que proteja
en las paredes chorreantes de frescas
palabras
de nuevos hombres

algunas veces uno se queda
demasiado
en los lugares comunes
que no tienen nada de malo
que son cálidos como un cafetín
empañado

y algunas veces uno
presiente la posibilidad
y escucha el sueño
porque los creyentes del mañana
los hacedores
los fernandos
los pingulis
los sabinos
los gabis
los chachos
los leonardos
los bichitos
los negritos
los felipes
las amalias
los pacos
los urondos
predicaron
se rompieron el alma
se despojaron de sus cuerpos y dolores
peleando noches y días
con una sola convicción poética
de vida y palabra inconclusa todavía.



En: Poemas del Carlón, Secretaría de DDHH del Movimiento Evita, (s.f). Foto: Jmp
Eduardo Pereyra Rossi, “Carlón”, nació en La Plata el 19 de enero de 1950. Fue secuestrado por una patota parapolicial, junto a Osvaldo Cambiasso, del bar Magnum de la ciudad de Rosario, el 14 de abril de 1983. Sus cuerpos fueron encontrados tres días después en la localidad de Zárate.  La dictadura cívico-militar “informó” que fueron “abatidos en un enfrentamiento” con la policía.

Julián Axat, Quien ahora rompía la puerta y lo venía a salvar


LA MODA DE LA VÍCTIMA 

Está de moda ser víctima
–dijo el poeta
para luego hacerse la víctima
de un grupo de poetas
que lo blasfemaban
y decían que sus sonetos
apestaban a la herida de quien
no tiene un motivomás que la
impostura de una memoria marcial.

“Está de moda hacerse la víctima”
dijo otro de la tertulia
que lo corrigió
y terminaron chocando las copas
entre poetas que no lo blasfemaban

y yo solo miraba de lejos
con la farsa del victimario.


EL PALACIO DE JUSTICIA

Las villas no tienen palacios de justicia
tienen capillas & centros de información
policías punteros referentes & servicios infiltrados
las villas no tienen palacios de justicia porque
el poder judicial nunca se embarra
te atiende de saco & corbata tras el mostrador de Talcahuano
& los códices comentados en latín
dicen que las villas no deben tener palacios de justicia
sino derribadores de bunkers & allanamientos masivos
resolvedores de problemas desalojos & pibes descalzos mujeres golpeadas
falopa & la mayoría de gente honesta que vive
haciendo cola en un almacén donde también te remarcan
o te cobran canon por estar & tratarte de peligroso
porque la villa no tiene palacios de justicia
& es un sueño que lo tenga
& por el ojo de la cerradura
entre algún día el palacio humano
demasiado humano menos palacio más justicia menos corbata


EL ESTADO SE RETIRA DE LA POESÍA

Y vuelven los versos perfumados con deudas contraídas a las multinacionales
del intimismo y el salón
Los mercaderes de las palabras
el pago a los buitres y no a los albatros
la sangre cartonera
el cualquerismo sin fin
vuelven los museos sin próceres y sin panes
las tertulias con el rey local de Mondadori
y nada de alpargatas
sí de mocasines
y los malos vuelven
los muy malos no los malditos
ahora vienen a tirar balas contra la sombra de Evaristo Carriego
porque el Estado
el Estado se retira de la poesía
claro que
después de no haber entrado nunca
pero sí anunciarla con bombos y platillos


CHEEKY

Cosía la piel en el taller
bordaba el quejido
el ruido de la noche
cosía y cosía el trueno

Antes de que todo estalle
pudo reconocer la confección a medida
el traje nacido de la mano engrillada
el que vestía el Metropolitano
quien ahora rompía la puerta
y lo venía a salvar


STALINISMO MAGICO
(para Demetrio Iramain, amigo de desobediencias)

Odio a los comisarios
Los poetas son la contra cara de los comisarios
Los comisarios no entienden nada de poesía
Dan órdenes sobre el lugar y la forma
A Roque Dalton lo asesinaron los comisarios
Porque “no se ordenaba”
El desorden de los versos es el arma
Y la revolución de los poetas

Si me llamas al orden
Mejor busca a un policía
Yo te arrojare pétalos por la cabeza


EL DÍA QUE MAIAKOVSKY DISPARÓ AL CIELO CON UN ARMA QUE LE DIÓ LUNARCHASKI

EN 1918 Dios fue sometido a juicio por sus crímenes contra la humanidad
En el banquillo de los acusados se colocó la Biblia
Los fiscales presentaron numerosas pruebas de culpabilidad basadas en testimonios históricos sobre la crueldad de Dios
La defensa pidió la absolución por demencia evidente y por desarreglos psíquicos irreversibles
El tribunal encontró culpable a Dios de todos los cargos y lo condenó a muerte
En el amanecer del 17 de enero de 1919 un pelotón de fusilamiento disparó cinco ráfagas de ametralladora contra el cielo de Moscú y cumplió la sentencia
Tiempo después Lunarchaski, el comisario cultural de la revolución, dijo: “Dios no existe. Lo fusilamos nosotros allá por 1918.”


SLAVOJ ZIZEK Y RAPHAEL LEMKIN DISCUTEN SOBRE EL ORIGEN DEL MAL

Detrás del genocidio
un poeta genocida
suscribiendo su partitura de versos
y una legión
que las ejecuta como sentencias

Detrás del genocidio
un poeta que sueña
organizando la resistencia de sus versos
la pasión de los revolucionarios

En el centro del genocidio
sin tomar partido
la poesía
la piedad inverosímil
el ojo descuartizado
de Dios


OFF SHORE

Fugarse
Fugarse de la vida
Fugar a los que no tienen nada
Fugar la riqueza de los que no tienen nada
Fugar la necesidad de otro mundo posible
Fugarse del otro porque le tengo miedo
Fugarse a una isla y alambrar mi perímetro
Fugarse de los miserables de los que nada tienen que perder
Fugar la esperanza y el sueño a un paraíso más parecido al infierno de lo ajeno
Fugarse de la infancia perdida y no recobrada
Fugar el encuentro hacia el desencuentro de unos pocos
Fugar la revolución en los ojos de un burócrata del ajuste
Fugar el propio suicidio en la colonia de la mente
Fugarse del padre y de la madre fugarse de Dios
Armar una cuenta en el paraíso de los muertos
Y pedirles a ellos clemencia y fuga cuando todo estalle
Fugar la memoria y la narración
Fugar la mirada y la sensibilidad
Fugar la pasión y las ganas de cambiar el mundo
Fugarse de todo y de todos hasta que fugarse sea el egoísmo que nos devore


En: Offshore & otros poemas, Ediciones Periféricas, Chile, 2016.
Julián Axat (La Plata, 1976). Foto: Jmp

César Cantoni, Un arte invisible



Algunos poemas de Un arte invisible

FAMILIA TIPO CON PERRO

En la foto estamos papá, mamá, mi hermana,
el perro de la casa y yo.
Papá está serio, como siempre,
mamá está linda, como siempre,
mi hermana está asida al brazo de mamá,
el perro está absorto
y yo estoy más rígido que un soldado,
pendiente de la cámara.
Papá y mamá salieron de foco hace bastante,
mi hermana se jubiló,
al perro lo mató un tranvía
y yo, momentáneamente,
me aferro a esta foto que encontré entre otras,
plena de reminiscencias
y tan implacable como el tiempo.


1976

Ese año enterramos las armas
y las municiones:
el viejo revólver de papá,
y las dos escopetas de papá,
y la escopeta rota del abuelo,
y mi rifle de caza,
y las balas de plomo
y los cartuchos.
Todo lo enterramos
prolijamente en un baldío
para que la dictadura de turno
no se sintiera amenazada.


TEMA: EL UNIVERSO. EXPLICACIÓN GRÁFICA Y SENCILLA

El universo, también llamado cosmos o simplemente mundo,
es como un bolillero lleno de piedras gigantescas
que una mano invisible hace girar sin detenerse.
Algunas de esas piedras, como la Tierra, dan cobijo a la vida
y otras yerran en la desolación más absoluta.
Para la ciencia, el universo surgió de una explosión: el Big Bang.
Para la Biblia, en cambio, el universo es creación de Dios.
La Biblia enseña, además, que el Sol se mueve en torno de la Tierra,
pero un señor, llamado Nicolás Copérnico, insinuó lo contrario,
y otro señor, muy sabio, llamado Galileo Galilei,
demostró que Copérnico tenía razón.
Galileo fue condenado por refutar lo que estaba escrito
y tuvo que retractarse para no terminar en el cadalso.
Hoy, todavía hay muchos que creen que el Sol
se mueve en torno de la Tierra.
Por eso todo sigue tan mal como empezó.


SUPERVIVENCIA DE LAS CUCARACHAS

Vienen desde el origen de los tiempos. 
Sobrevivieron al Diluvio y a la bomba atómica.
Presenciaron el fin de los mamuts y de los dinosaurios.
Y un día verán sucumbir a nuestra especie,
confirmando el proyecto jerárquico de Dios.


UN ARTE INVISIBLE

El poeta camina
desnudo por la calle,
pero la gente no lo ve.

El poeta va al cine,
sale de putas,
viaja en colectivo,
siempre desnudo,
pero la gente
mira para otro lado.

El poeta no tiene modo
de llamar la atención,
porque la poesía
es un arte invisible.

La poesía se escribe
sin palabras.


El lunes 5 de diciembre a las 19:30 hs (puntual), presentamos UN ARTE INVISIBLE (Libros de la Talita Dorada, colección Tatuaje en el Viento), libro de poemas de CÉSAR CANTONI. El encuentro es en la ALIANZA FRANCESA, calle 59 N° 626, entre 7 y 8, de la ciudad de La Plata. Nos acompañarán con su presencia y palabras, los poetas Carlos Aprea y Sandra Cornejo. Cantoni leerá poemas de su nuevo libro. Y brindaremos por este arte invisible, la poesía, que nos cobija a todos.

Alberto Ponce de León, Un aliento insensible


BALADAS EN LA AUSENCIA, 3

Casi nada ya
queda de lo antaño:
sólo tu mirada
girando en los años.

Tenue como un pez
ella aún enciende
su pálido aro
de tristeza y fiebre.

Lejos estarás
contra otro Verano,
sonriendo a los seres
salvajes del año.

Tus pechos aún vivos
como ayer, creciendo
contra otras criaturas
absortas del tiempo.

Ellas hoy tendrán
tus piernas remotas
bajo sus pupilas
húmedas como hojas…

Casi nada ya
queda de lo antaño
sólo tu memoria
girando en los años…


PAISAJES, 5

El aire entrelazaba sus cabellos
haciéndola girar sobre sus ojos;
salpicada de sol, alta de vientos,
estaba iluminada en territorios
plenos de luz, de claridad y fuego.

¡Oh jardines de sol, humo de flores!
El mediodía se encendía en ella
como un gran abanico, con sus torres
altas de luz, entre sonoras flechas!

Y cual verdes antorchas, las praderas
ardían bajo el grito de la hora,
y en sus ojos la luz golpeaba llena
de espadas rojas!


ELEGÍAS NACIDAS DEL INVIERNO, 4

Una mujer, detrás de las cortinas
del Invierno, vigila desde el llanto,
y, apareciendo, a veces, nos llama hasta su vida,
y tristemente nos sonríe llorando.

Detrás suyo, y en largo sacrificio,
corre un río de márgenes derruidas,
y hay animales ciegos y solitarios ídolos
que en desnudez absorta cruzan por sus orillas.

Y la niebla que escapa de sus hombros,
de su pelo cubierto por lo triste,
transforma a esa mujer en alimento
del corazón, y lo frutal se extingue
y sólo aproximando mucho nuestros cabellos
logramos arrancar una llama imposible.

¿Quién es esta mujer? Desde su rostro
ella vigila nuestra infancia, y vive,
cuando la tierra es otra y el tiempo por los ojos
va pasando en la forma de un aliento insensible.


UN SUEÑO

Perseguida por las vacas azules
la joven galopaba la tarde, entre violetas,
y sus grandes pestañas, abiertas como nubes,
lloraban largamente, con alegría y pena.

Sus senos amarillos ya por el ensueño
rebotaban en medio de paredes verdísimas,
y las vacas azules lamían sus cabellos
tumbándola en el campo, bajo las mandarinas.


En: Tiempo de muchachas (Ediciones del Bosque, 1941), Fondo Cultural Bonaerense, La Plata, 1962.Selección de textos: Jmp.
Alberto Ponce de León (La Plata, 2 de mayo de 1917 – Buenos Aires, 3 de junio de 1976).Posiblemente el mayor exponente de la generación del `40 platense. Dirigió la colección de poesía de Ediciones del Bosque. Murió trágicamente, en un incendio, en 1976. Imagen: Jmp, en Taller Mundo despierto, City Bell, 21 de noviembre de 2016.

Aurora Venturini, amiga de Poncho (como lo conocían sus más íntimos a Alberto Ponce de León), escribió: “Corrían todos los meses del año cuarenta cuando yo estudiaba Antropología, materia curricular de la carrera de Filosofía, en una de las aulas del subsuelo del poderoso edificio de nuestro museo de Ciencias Naturales, y coincidían mis aprendizajes con los del Alberto Ponce de León, variando el hecho, en que él prefirió Griego y Latín, en lugar de intrincarse en la floresta rústica del Homo (no sapiens), que devenía del vozarrón del doctor Cristofedo Jacob.

Igual solíamos encontrarnos a la salida, los viernes. El venía desde la Facultad de Humanidades andando unas calles invernales y neorrománticas, la tónica de ese momento. Yo subía por una escalerilla mínima del subsuelo de huesos y pelambres. Sufríamos de un mal tórrido: poesía. Intentábamos quebrar unos cristales de Samain tintineantes por López Merino; redondear los ciclos de Banchs, por ejemplo. Yo sufría de otro mal: París, que visité en otoño. Leíamos a Rimbaud en francés. En resumen de ideas, eran los tiempos de Alberto Ponce de León (Poncho). A cada época lo suyo.
Traía, en cierta oportunidad, este revolucionario de la poesía (él lo ignoraba) unos poemas que presentaría optantes al premio Martín Fierro, que ganaría María Granata con su "Muerte del Adolescente". 
El poeta edificó su libro "Tiempo de Muchachas", temulante desde la portada. El libro iba dedicado a la poetisa y profesora de letras, que fuera su profesora en el colegio Nacional, María Villarino. Ya dije que nos encontrábamos los viernes y que íbamos a la confitería del Paseo del Bosque a tomar un té humildoso, que yo invitaba porque ya tenía un empleo. Poncho, entonces, sólo estudiaba. De haber obtenido el premio Martín Fierro, otra fuera su situación económica, que mejoró años después cuando ganó el premio Planeta con su novela "La quinta". Volviendo al tiempo de poesía (en serio), cuento que a Poncho le encantaba leer sus versos éditos o inéditos. Cuento también que las mesitas y el sillerío de la confitería eran de hierro pintado de color blanco y que en torno al sitio, funcionaba un jardín de juegos infantiles. Poncho leía una tarde:

"Yo no sé qué sentido en las barandas/ miraba y respiraba por las tardes/ recortadas figuras de muchachas/ con ojos entre rosas, con cabellos/ mezclados a la lluvia y las plantas,/ y senos que en las hojas se perdían/ como aves entre ramas./ Y en las yerbas abríanse sus cuerpos/ llenos de una memoria dolorosa,/ y rodeado de pronto con el viento/ que las alzaba en sus mojadas alas,/ yo quedaba con ellas en el tiempo,/ entre risas y voces de muchacha".
Entrábamos de repente en una niebla grisácea, especialmente en otoño que fue cuando Alberto Ponce de León se apostó en la vereda de la escuela Miss Mary O'Graham, un día de setiembre, a regalar su libro "Tiempo de Muchachas", a las muchachas de un tiempo suyo, conquistado para siempre.”
(Diario El Día, domingo 9 de mayo de 2010).


María Dhialma Tiberti, No tengo cielo ni árbol


Y LA NOSTALGIA

Y a veces la nostalgia desnuda los dedos
sobre cada cosa.
Y pienso en voces, en gestos lejanos,
insustituibles y profundos.
Tu mirada donde resbala el color del musgo
hacia la última vertiente del otoño,
allí donde florecen los pájaros heridos
y las gotas de luz y los silencios.

Es tan fácil pensar en tonos distantes
cuando golpean en la ventana
los ángeles de lluvia
y la sombra se estira blandamente inclinada
dibujando mapas antiguos e inciertos.

La nostalgia tiene el talle fino y las manos azules.
Aprieta las cosas, los aromas;
se quiebra en pimpollos salados;
se prende fugaz a los objetos, al aire;
crece en la luz, se desmaya en una
casi sonrisa.

Pienso en tiempo de trigos,
en tiempo de ausencias, de lloviznas.
En perfiles nítidos, metálicos, inconfundibles
entre las multitudes,
encendiéndose de pronto, como lámparas.
Es tan sencillo construir nombres
cuando la tarde
se absorbe en sí misma en las violetas
y después y después.

Nostálgica.
Cuando se está solo sin soledad
oyendo rumores imprecisos que nacen en la distancia
y buscan su sitio en el mapa de sombras.

Y después aún.
Cuando las sonrisas inician sus viajes
en derredor de los retratos,
y las palabras vuelven, tangibles,
en voces tangibles y absurdas.
Y en las noches, llenas de ángeles mojados
y de ríos lejanos que sollozan
entre juncos perdidos.

Ah, después todavía.

Porque es tan fácil pensar en lo imposible
mientras se humedece el hálito de musgo de tu mirada
y ahora realmente, quién sabe dónde aletea,
entre qué pájaros.
Y a veces la nostalgia esparce sus cabellos
junto a mis labios
y se arrodilla sobre los espejos, temblando.

Y entonces pienso en voces, en gestos,
precisos, definitivos en luz del otoño;
otoño en territorio de llanto.

Cuando abril resbalaba lentamente
y en tus ojos cerrados se construía un mundo
y después, todavía después;
cuando pusiste el amor en agua
para que no se marchitara.
Ah, nostálgica;
y ahora que para iluminar un rostro
necesito de las lágrimas.


MI CORAZÓN ESTÁ OTOÑANDO

Mi corazón está otoñando hiedras
al comenzar el alba,
me punza con sus voces de oro y de nostalgia,
yo no sé a qué muro, a qué edad
podrán aferrar para salvarse
de los círculos premiosos del aire.
Primero fue la luz la que estaba sola,
después la humedad del viento en las retamas,
y luego todo y cada cosa
con su justa vocación de flor y lágrima.
Mi corazón está brotando estrellas
al regresar el alba
y no tengo cielo ni árbol para acunarlas.


ELEGÍA
(Fragmento)


(Ninguna otra flor caerá hacia la tarde
con su ardiente sangre derramada en el aire).


En: Primera antología poética platense. R. S. Cisneros, Ediciones Antonio Zamora, Buenos Aires, 1956; y Veinte poetas platenses contemporáneos. A. E. Lahitte, Ediciones Fondo Cultural Bonaerense, La Plata, 1963.
María Dhialma Tiberti (La Plata, 25 de octubre de 1928 - San Isidro, 6 de enero de 1987). Publicó en poesía: Cielo recto, 1947; Tierra de Amapolas, 1949; y Las sombras amarillas, 1949.
Escribió AURORA VENTURINI: “Ella nació en el seno de un matrimonio que la amaba y admiraba, y floreció en un niño que colmó su vaso de felicidad. Fue alumna de la Escuela Normal Mary O. Graham y cursó estudios universitarios en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación logrando el título de profesora en Letras. Escribió varios libros: Cielo Recto (1947), Tierra de Amapolas (1949) y Las sombras Amarillas (1949), los dos últimos en Edición del Bosque. Dirigía Ediciones del Bosque el poeta rural Raúl Amaral y ella se desempeñó como secretaria. Esas Ediciones sellaron una época ilustre en nuestra ciudad de La Plata. Raúl, sumamente exigente, seleccionó los cuadernillos que se presentaron optantes a su publicación. En cuanto a Las sombras Amarillas, acertó y las poesías de María Dhialma Tiberti recibieron crítica de Silvina Bullrich, en Atlántida; de Horacio Rega Molina, en El Mundo y de Bernardo Verbitsky, en Noticias Gráficas, entre otros. María Dhialma profesaba gran apego intelectual por Raúl, aunque su poesía distó de ser rural y campesina, siendo leve e intimista; subjetiva. Los poetas del "40" generacional nos distinguimos por el respeto a la cuaderna vía, "a sílabas contadas que es gran maestría". Significo la corrección del soneto y los acentos silábicos que suenan musicales al oído del lector. La poesía es Arte de las Artes. Recuerdo a la joven, mejor, a la adolescente concentrada en unos versos de El Aire Adolescente, de Amaral: "Solo, entre flores y la yerba verde/ Si alguna luz amante se me pierde/ yo la salgo a buscar, desesperado./ Solo me encuentro. Triste pasajero/ de este viaje plural que es el primero/ y que siento yacer a mi costado". Significa el sexteto formado por dos tercetos, pie de un soneto bellísimo, rimado petrarquianamente. Nuestra escritora es la más joven del grupo universitario y culto platense. Sus poemas ligeros y frágiles obligan a una lectura serena y profunda, a fin de su captura, evitando las distracciones que puedan trizar su textura delicada. Muy alejado el estilo de María Dhialma, del rudo y terminante de Raúl Amaral, habitante que fuera de los campos de la localidad provinciana de Veinticinco de Mayo, que pisa fuerte en los surcos bucólicos como su antepasado Héctor Ripa Alberdi: "Feliz el hombre que al llegar el día/ lo encuentra el alba en los floridos campos/ entre una nube de palomas blancas/ siguiendo el ritmo de los bueyes mansos". Ambos, Ripa Alberdi y Amaral, son el dúo de juglares que loan a la pampa y la vierten en versos que la convierten en un océano de hierbas temblorosas y árboles sacudidos por el viento arisco. La secretaria de Ediciones del Bosque resulta ser introvertida, su universo interior se impone al mundo circundante. Ella dedicará a Raúl Amaral, un poema titulado "La Nostalgia", en el que se trasunta, en el cual exulta la postura de su naturaleza: "Es tan fácil pensar en tonos distantes/ cuando golpean en la ventana/ los ángeles de la lluvia/ y la sombra se estira blandamente inclinada/ dibujando mapas antiguos e ingenuos./ La nostalgia tiene el tallo fino y las manos azules./ Aprieta las coas, los aromas;/ se quiebra en pimpollos salados;/ se prende fugaz a los objetos, al aire;/ se desmaya en casi/ una sonrisa". Siendo el tema Muerte el constantemente agitado por nuestra generación neorromántica, María Dhialma es la excepción porque evita nombrarla. Ella emprende una espectacular carrera contra el flagelo inevitable. El último poema de esta poetisa dice: "Mi corazón está otoñando hiedras/ al comenzar el alba”. Implícita alusión a la fatalidad. La recuerdo linda y discreta, concentrada y lectora; ráfaga muy bella.”

(En diario El Día, La Plata, domingo 9 de enero de 2011).