José María Pallaoro y 33 papelitos y una mora horizontal

City Bell, 11.05.11-10.10.11

Para aquella que es
la imagen verdadera


La imagen verdadera

Las piernas heladas, y una melodía que zumba, zumba, zumba. Nadie toca la tapa del cielo, una luna perdida. Un maldito olor que sale de entre las piernas de un durazno dormido en la pileta de la cocina. En la casa el estío se eterniza, es la hora de anclar. Pero el espacio es limitado y hay una incesante negociación donde siempre se pierde. Bingo. Zumba. Bingo. Zumba. Turbulento fluir del tiempo. Ramas cortadas, afuera, secas y frías, como mis pies. Limpiar la estufa de cenizas, limpiar la casa de camelias blancas, despejar el lugar para dar cabida al cielo del otoño. Una manera de curarse, islas, donde lo que sana se desnuda, y se cubre y protege de la lana ancha del agua. Zumba. Se activa el sonido. Zumba. El obturador, zumba. Y al cerrar los ojos, la fotografía caracolea un camino, y a lo lejos se ve la mora y un patio donde poder encontrarse.

11.05.11


Flujos

Velocidad de la muerte,
de tu no-decir.

Nada benigno rodeará el miedo
camuflado con sonrisas de leche y viento.

La escéptica noche
en el flujo de tus ojos ciegos.

Lo tangible, como ausencia abriga
el espesor del frío.

17.05.11


Alimentos

En la noche, vals de sauce y álamos y enamoradas de los muros como ojos de búho o de gato. La máquina con sus destellos hace invisible la cajita vacía de yogurt. “Ando con las lamparitas bajas”. Y no tenía la menor idea. Después, besé la piedra dentro de la canasta con frutas secas y pensé no hay leche en la estufa hogar (la boca quemada se me hizo agua y até un hilo en el dedo para no olvidar otro otoño sin vos).

23.05.11


Sontag

En el breve atardecer, la noche desnace al hijo. La lluvia cae salpicando las naranjas que aún no pude juntar. Hace frío en el galpón de los sueños, y a ella le agrada la fotografía perfecta del amor. Su nombre vibra lejos, como el negro cigarrillo que seguro se consume entre sus dedos. Hay un humo que se disipa junto al corte de luz involuntario. A oscuras, cierra los ojos y, en el hueco que dejó mi corazón extirpado hace más de seis años, ve nuestro atardecer mojado de jugos ilícitos.

24.05.11


Gutenberg

En la expresión de sus ojos se refleja la mueca gris de todos estos años. Entre sus dientes percibe el ronroneo de un correo electrónico que nunca termina de enviar. No son días de pensamientos para libros fatigosos de poco más de ochenta páginas. El pensar, ¿alguna vez fue? En esa casa los mosaicos se mantuvieron fríos y sucios, abandonados a la buena del viento que jamás meció matas de lirio. Estamos solos; y el pensar, un mundo de otra galaxia.

25.05.11


Cosas

Tus ojos miran
Entre el cielo y la tierra
Demasiadas cosas.

25.05.11


Esa, única, tarde

Del otro lado desciende el sol, despacio, tibio. En el claroscuro del hogar, camina un aire íntimo a través de las vacías ventanas. Este. Noroeste. El lenguaje huele a naranjas y moras y voces que vendrán después. Hay un sentido. La joven, que mueve las manos en el espesor de una balada interminable de Leonard Cohen, no sabe aún que su fuerza, su belleza, respiran en sus ojos oscuros. La visita, para que no se congelen los ríos, acomoda la espalda en el sillón inagotable de pañuelos y carpetas. Bovary juega con una pelotita roja que una y otra vez derrota el viejo polvo de los escaparates de lectura (hay una fotografía no revelada). La cita como respuesta, el pensamiento de una felicidad que falta, intensa espera. Luego, el atardecer donde la luna parecía apagarse perpetuamente. Que parecía, sí. Iluminada de luna. Esa, única, tarde.

03.06.11


La esquina del sol

¿Has oído a Keith Jarrett alguna vez? Así me siento, como al comienzo de la primera parte del concierto de Colonia, el 24 de enero de 1975. Ya entenderás. Pero, ¿por qué no pensar que te acunaron con esa melodía?

¿Había balcón en tu departamento? Hace tanto tiempo que no sé. Ni de balcones, ni de flores, ni de mates a la orilla de la esquina del sol.

Los días pasan, muchísimos, y una cita sobre la que nada una pregunta sin decir se ahoga en otro equivocado piano que poco sabe de improvisaciones.

05.06.11


Sin mí

Acobachado en la trifurca
del no nada esperar
el frío hace hueso
derrama cera
de extintas velas

bebe viento la bicicleta
en el alero
del primer piso

hace mucho hielo
en vasos rotos

para estar fuera
de tu corazón que
no duerme

conmigo.

06.06.11


Tajos

Una fragancia violenta
cruzó la frontera del país
de nuestros cuerpos.
Calladita, se metió entre
las sábanas, y te susurró
a vos, y me susurró a mí,
y el polvo se abismó
dejando un tajo sin fin,
sin fin.

08.06.11


Verde y rojo

Una manera de mirar el cielo es cerrando los ojos; y dejar, dejarse, en el verde y rojo océano, en el árbol enramado de sanguíneas vertientes, alocadas; y esperar, como un gato, un gato recién alimentado, el fértil ronroneo de tus cabellos.

18.06.11


Acidia

Manejas el ardor, los ojos, toqueteando, el silencio disimulado. Vacío de contenido, tratas, una y otra vez, derrumbar lo que nunca se podrá.
Razones y cuestiones desde tu propia acidia; la inmundicia acuna, y bebes. Leer la verdad, leer en tus ojos la borra del café, y se enfría sobre la mesa, y asquea.

20.06.11


Pez diamante

Camino descalzo sobre el fuego de las almas que me han abandonado.

Y tengo los pies fríos. Fríos, como el diamante indiferente de esas ánimas.

21.06.11


Un final

Temprano más que tarde escuchaba una canción de Peter Hammill.

Ahora voy por la autopista La Plata – Buenos Aires, y la tarareo antes de ingresar al primer peaje.

Mi inglés se quedó en los huesos de Benito Lynch, aunque conozco la piel por haberla leído en algún número del Expreso o en un libro de letras de rock.
Es una bella historia.

Joni es profesora especializada en la poesía de William Carlos Williams y se le está venciendo, así lo canta el generador de invenciones, la fecha para ser mamá. Pasa el día corrigiendo cuadernos y carpetas, y en los ratos de la pura bondad milita en una agrupación social de base.

Brian no quiere surfear en las buenas vibraciones de Wilson, y le encantaría escribir poemas oscuros, misteriosos, conceptuales, como Nick Drake o Patti Smith. El pelo no lo lleva largo como años atrás y aún conserva la esperanza de ser un artista innovador y ecléctico. Lo vive intentando, siempre.

Pienso en la canción mientras trato de
encontrar en algún bolsillo del vaquero un billete chico para seguir con buenos aires hacia un final que me gustaría fuese feliz.

25.06.11


Cosas

Tus ojos miran
Entre el cielo y la tierra
Escasas cosas.

05.07.11


El sano juicio

Hemos crecido bajo el concepto de la devoración del héroe. Las enciclopedias en ese momento y lugar pasaron de moda y belleza. Comimos del carbón su quebradizo despojo, sembrados en pozos construidos por nuestros padres. No vimos, ni participamos del inicio del fuego. Las cenizas que quedaron, primigenias sustancias minerales, no se detuvieron jamás y permitieron reconstruir la historia a nuestra manera, a nuestro sano juicio.

08.08.11


Ningún rocanrol

Sin destino de entrar a la cancha,
corro por la calle, y vuelvo a casa.
Con una gran pena y el corazón partido.
Es hora de tomar
la guitarra y riffear en la tarde.

Tararear tan
lejos del riachuelo
y de tus lentes oscuros;
soy mendigo
del poema sin caminos a mí.

Nena, ningún rocanrol podrá
salvar este día.

El siglo no parió
ningún buen rocanrol.

Oh, sí, una inmensa
pena y los lentes empañados
arden.

10.08.11


Anoche

Y soñé con vos.
Y cuando desperté
seguí soñando.

11.08.11


En la mecedora

Los fantasmas del día irrumpen en la casa de la que se está yendo. Revisan habitaciones, alacenas, escondrijos de la que nunca vendrá. Se miran, preocupados y temerosos de la respiración pasajera que cae sobre la alfombra como piedra de la mano. Luego, quedan solos, en la sala adormecida, observando el balanceo de la mecedora de caoba, con refuerzo lumbar y manchas de sangre, que poco a poco se va secando.

12.08.11


Eso

Ahora que ya no está, los ojos se ponen tristes, y es mejor cerrarlos. Se puede llegar a creer que hay transmisión de pensamientos; pero los ojos, completamente oscuros, siguen tristes, y no somos perros ni forasteros del campo, y el sol desaparece y no nutre idea nueva ninguna; ahora que ya no está como ese hermoso rubí que se extravió, en la nada, en la nada.

23.08.11


Pasión, lectura y discusión

En el naufragio de la ceremonia de los adictos se produce el fin de la saladita.

Puncha los ojos en la discusión de los oídos ciegos; y se pierde en ácidos besos el equilibrio.

Una vez en el suelo, el ruiseñor se hace noche. Desaparece el cansancio, alejado de todo saber.

26.08.11


De las palabras

Como palabras muertas, donde el oscuro día se refleje. Palabras, muertas, como vapor que se disipa en cualquier rincón del mundo, como hombre de hielo disolviéndose bajo el caduco sol.

29.08.11


Límites

En la vieja estación, a la hora de la bruma, pasa la soledad; va, solita, sin brisa, viento ni tempestades, hacia los cuatro extremos del mundo. Los sueños descansan en regresos y puntos de partida. Quietos y sueltos en su larga noche.

31.08.11


El poema del sol

Hay otras explicaciones. Construir un sol, mirando el universo de los otros. Los niños del bien se recrean en campos asfaltados. Los niños, los simples niños, escriben el poema del sol en un universo de tierra, viento y luz, luz de la que aún no sabemos si está encendiéndose o apagándose.

02.09.11


El amor no está en Roma

Está en cualquier ciudad del mundo. En donde los relojes no dan la hora exacta (la rota mirada de los ciegos hacedores de bibliotecas vacías). El amor nada en Roma como manchados azulejos en los baños de las estaciones de servicio. No, el amor no sabe de ciudades al revés, ni tiene el dinero suficiente para recorrer los bares y los cafés y patios literarios. Nada sabe el revés de la ciudad acerca del amor y la trama sigue echada como un perro muerto que se hace.

20.09.11


Nueva Roma

Estruja el papel y lo arroja al río. A la deriva, flota.
Bosteza en el día y se estira y se hace barquito.
Cruza el camino trazado por la natural corriente esencial de cualquier vivir.
Llega al mar. Deja la ciudad de los eternos vagabundeos de viejos y pálidos estilos para ingresar de una buena vez en los ojos del otro, de los otros (que aún no se animan a viajar a Roma).

20.09.11


La herida de París

La verdad es que no sé qué estaba haciendo en París. Lo único que recuerdo es que caminaba herido, y caminaba, caminaba… Un tren y catorce horas ya me alejaban de Roma. Y ahora en París, ¿puede haber algo más desagradable que la torre de Montparnasse?; y allí estoy, sangrando, en un piso cualquiera y sin una cámara en la mano. Y sin tus ojos que siempre miran por mí.

22.09.11


Panadero del aire

Sueño y vuelo
con las palabras
del día.

23.09.11


Piedras

Nada se puede quebrar. Las alas del pájaro moribundo en un rincón del jardín es la piedra del sacrificio que cayó de tus manos. ¿Volará esa piedra? ¿Golpeará la ventana de la habitación? ¿Dormirá entre las sábanas descompuestas de aquel extraño atardecer? La piedra-pájaro se quedará, quieta. Inútil cerrar los ojos imaginándola en la humedad de un trapecio que es solo memoria.

25.09.11


Canción clara

Desde la edad de piedra y adoquines y cuartos vacíos de noches y olores, ando por la calle con un puñal a la cintura. Antes lo tenía apretando tu cuello del lado sin filo, y vos te reías, te reías y me gritabas dale, dale, dale. Los sin filo son los más peligrosos, y lo dejaba caer de punta al suelo de tierra. Lo recogías, ofuscada, y entonces lo veía chispear en tus ojos oscuros. Cerraba los míos y cuando los abría ya no estabas, salvo el puñal que escondía entre mis ropas. Después caminaba hacia tu otro mundo, sabiendo que nadie te escribirá una canción clara, evangélica y rosarina.

26.09.11


Day tripper

Ey, tomemos el día, un día solo para nosotros, hace tiempo que te lo propongo, pero las excusas van en aumento. Es solo un día, no lo dejes partir, un pasaje de ida, la vuelta cuando vos quieras. Todo es corto y tu indecisión es larga, ¿acaso no lo deseas?

Ey, regálame un día, será hermoso, será hermoso. Te lo prometo.

Y sabés que cumplo mis promesas.

27.09.11


Islas

Son las siete y media de la tarde y está por amanecer. Hay un vago zumbido de pájaros y los murciélagos salen de los rollos de las ventanas. Nada de lo que es, es lo que parece. Entramos en octubre como se entra a una cueva cavada a fuego en el hielo. Caminamos casi desnudos por la calle de los fresnos amarillos, el frío calcina y nos hace toser y apresurar el paso hacia el bar que ya está levantando las cortinas. Saludamos al dueño con un buenas noches, dispuestos a saborear el desayuno y la lectura de los diarios de mañana, sin más deseos que sembrar.

01.10.11

69
El deseo también es la realidad

Llueve. El patio de la morocha golpea las chapas del galpón que guarda extraños papeles. Pocos saben de las palabras que acompañan las hojas de tamaños y colores di-versos, difíciles. Ahí está la clave, dice Gerry Mulligan, soplando un sonido ligero como galgo.
Llueve, mucho, torrencial de vos, y el sol sigue, distraído, como la morocha que mira el patio y las flores y un mar que brilla lejos.

07.10.11


Desnudos

En el último día, unas horas antes de la partida, la mujer de zapatos rojos se los saca y los arroja a la pileta de aguas verdes y ramas y sapos gordos que flotan como náufragos. Vivió años en esa casa, tantos que ni recuerda la mañana en que la moralidad en el arte y otras ruborizaciones de temor similar parecía ser de otros, y ella, como una divinidad de un cielo imperfecto, caminaba descalza por el parque, sola, ante la mirada de los más curiosos, ante el corazón de los que no se animaron a desnudarse en la vida.

10.10.11



El libro “33 papelitos y una mora horizontal” se publicó en el suplemento Letras, nº 12, del diario Diagonales de La Plata, el sábado 26 de noviembre de 2011.


José María Pallaoro nació en City Bell/La Plata el 28 de febrero de 1959. Es editor de Libros de la talita dorada. Dirigió la revista de poesía El espiniyo. Escribió en poesía, entre otros títulos: Pájaros cubiertos de ceniza (1982-1990), Breve cielo (1982-1985), Latidos (1982-1990), Cuando llueve el mundo es otro (1985-1990), En medio de la lluvia (1983-1991), Es hora de volver a Jimmy Hendrix (1994), El mago (1998-1999), El bostezo del viento (1998-2000), Andante tren (2001), El estado de las cosas (2001-2002), El vino del azar (2001-2004), Son dos los que danzan (2005), Basuritas (2010), Una piedra haciendo patito (2008-2011), Una medida adecuada a todo (2009-2011), Setenta y 4 (2011) y 33 papelitos y una mora horizontal (2011). Desde siempre reside en la localidad de City Bell, partido de La Plata, provincia de Buenos Aires, donde coordina un taller de escritura y el Espacio Cultural La Poesía y un blog personal: Los ojos. (http://www.josemariapallaoro.blogspot.com/).
Correo-e: jmpallaoro@gmail.com

Julián Axat y Médium

MÉDIUM
(Poetica ad bellum)


a Solcito Rodríguez Sabater

dejen que las gargantas de los muertos
en nosotros tomen la palabra

Mahmud Darwich



PERDIDOS EN LA BÚSQUEDA DE SUS VOCES
(Marzo-Mayo)


indagación.

era yo o éramos todos
escribiendo la historia
que escribía
el hoy derrotado
en la abundancia de ayer


resto.

ella me decía que yo era como
un pequeño King Kong

me imagino a mí mismo
de siete meses
golpeando el pecho
completamente desnudo
gateando eufórico por la casa

aplastando hormigas
sobre las baldosas blancas

rojas (las que pican)
negras (las buenas)
mantel (carmesí bordado)

me acaricia la espalda
me cuenta los lunares

me volverá loco
que me cuenten los lunares

78 lunares

¡otra vez!
¡otra vez!

escalofrío

y cada vez que pasa la mano
que apoya su dedo
un meteoro atraviesa mi espalda

¡quiero de nuevo!

y arranca de nuevo

89 lunares

¡no puede ser!

es claro que hay algo que no funciona
King Kong los cambia de lugar
agrega o saca lunares según la ocasión
como jugar
a ser el dios de los lunares

¡nuevo conteo!
¡nuevo conteo!

y arranca de nuevo

100 lunares…

quiero creer
que mi espalda
es un derrotero infinito
en el que ninguna mujer
descifró el enigma

y de sólo exigir de nuevo
vuelvo al piso

a las baldosas
a las hormigas
a mis siete meses

89 lunares

ese es el número

que contó ella


la última vez



“tu eres eso”:

89 lunares


diario de viaje.

una flecha
se hace en el olvido

corren
de una estampida
y durante años
nunca los alcanzan
-pero de pronto-
les rozan los talones
sufren por un tiempo
y luego los pasan por encima

no sé porqué
la flecha
se olvida a sí misma
la rapidez con la que se mueve
se detiene
y muere
en el momento justo
en el que reflexiona
que es trama de puntos
y se apoya en unos
para saltar a otro
y es así
que por sucesión
o inercia
u olvido de sí
se hace la flecha


indagación ii.

seremos nosotros
que buscando pedacitos que nos encajen
nos toca ser generosos
hasta con su última contradicción


diario de viaje ii.

Al momento de despertar
Agamenón
recordó el sueño

cuando pensaba en respirar

moría asfixiado


resto ii.

las mayores novedades vienen de parte de Julián, cada día está más grande, más vivaz; todos los días hace algo nuevo: silabea ta….da… mam… na… hace ruiditos con la lengua, todavía no le ha salido ningún dientito. Se sienta, juega con el corralito, duerme en cuna y en su propio dormitorio, tiene muchos chichitos pero lo gustan las cositas: marquillas de cigarrillos, cajitas vacías, hojas de papel de diario, tapas, corchos, etc. Ahora su chiche predilecto es una estrella de mar color roja y una argolla de plástico. Está hecho un QUIN-CON…que saltimbanquea todo el día. Ya come hasta carne, toma agua en vaso. Empezó a ir a una guardería esta semana, está muy cerca de mi trabajo. ¡Es increíble lo rápido que se destetan los bebes! A mí me parece mentira que ya esté casi en los 7 meses, me emociona verlo dormir, ¡es algo tan dulce! Un Hijo es un sentimiento tan hondo que no se puede expresar, ya no puedo imaginar una vida sin él: es luz, es color, es vida. Pensar que yo tengo un futuro pasado materializado, pasado y presente (tacho esto último porque estoy guitarreando y no sé ya como poder transmitir. No dan mis palabras para explicarlo)


indagación iii.

será la sensación de abandono
o la grandeza del asalto
la que atormenta todo el día el cuerpo

hasta que se decide tener un hijo
y esa sensación se va


resto iii.
(manuscritos hallados en un embute)

en la noche
salgo a revisar cartas
los desperdicios del tiempo
o los regalos del tiempo

lo uno y lo otro

depende de esa noche

montones de papeles amarillos

rapsodas
poemas
denuncias
panfletos
documentos
apuntes
diarios
cartas
cuentos

¿pueden ser la extensión de mi escritura?

¿puedo ser el padre de mi padre?


diario de viaje iii.

calcar un dibujo a trasluz
y superponer los trazos

al poner su ojo a la altura de mi ojo
mi boca sobre su boca
mi lápiz contra el suyo

lo veo

es algo que queda afuera

lo veo

es algo que queda dentro

está ahí

un contorno sobrante que no podemos asir

¿el tamaño de sus sueños?

adentro

mis ganas de seguir buscando

afuera

la impotencia de no poder abrazarlo


indagación iv.

último epitafio
mínimo testimonio

en el desenfreno
de encontrarlos perdidos

¿devuelve
la provisoriedad
de su rostro?

¿la resonancia viva de la voz?


resto iv.
(Lemuria)

A Tite Elicabe y Gustavo Cabarrou


Lemuria
el proyecto de la ciudad del Sol
1972: es una Isla para hombres raros

¿Alguna vez fue Lemuria?
¿Estás allí Lemuria?
¿Es posible Lemuria?

Por los ojos de los compañeros que quedaron
todavía veo
los planos inconclusos de la Atlántida

Encuentro con Tite (Mingo, 15/8/06)
“Te veo y viene a mí el rostro de tu padre… tu viejo era Juan…
entonces creímos que podíamos hacer nuestra la Isla de Pascua,
desde allí saldría el hombre nuevo que
aterrizaría en América algún día…pero te cuento de mis hijos…”

Encuentro con Gustavo
(Gonnet 18/8/06)
“Tu viejo creía en Lemuria, estaba convencido, todos estábamos
convencidos de ese Proyecto, nos pasamos meses pergeñando
ese magnífico asalto: ir tomando en silencio una Isla, hasta liberarla
y construir la sociedad del hombre feliz…pero te cuento de mi novela,
se llama El sueño de Ana y trata de una nena que quiere volar…”.

Encuentro con Silo
(Ciudad de Mendoza, 1/8/06)
“Lemuria ¡un delirio de la época!, entonces vino Armando y me trajo
el proyecto que habían pensado entre varios, te repito: ¡un delirio!...
el humanismo es la posibilidad de encontrarnos sin violencia…”

hace ya tiempo que pienso en Lemuria
pero ya no espero ver salir el sol en un lugar que no existe
y que nunca existirá

creo sí
que hace más de treinta años
en la cara muchos
estaba siendo trazado el mapa de un tesoro
una extraña aventura
que nos guiaría a nosotros
para salir a buscarla

–de algún modo–
todos llegamos a Lemuria


indagación v.

cuál es ese rostro
imposible y real
que yo no podía terminar de encontrar
y que necesitaba develar a toda costa

para seguir


resto iv.
(La caricia de Hamlet)

al salir la luz

hacia la penumbra

de ese aliento
minúsculo

lámina fugaz
que
exhala un niño de siete meses
cuando duerme

con pestañas

patitas de araña

alas de ángel

dudó entonces

se puede

embalsamar una caricia

por si ya no están


digo

para poder usarla

otra vez


indagación vi.

será la historia
o nosotros

que nos pusimos

disfraz de detectives


diario de viaje iv.

hola
Anna o Lucía o como te llames
quería contarte
que hace mucho tiempo
tu mamá me contó
que venías a este mundo

(ella quizás no lo recuerda)

vos todavía
no eras siquiera una posibilidad

pero no sé como
ella sabía
que estabas ahí
en algún lugar

esperando

y tarde o temprano
no sabemos porqué
habrías de elegir
su cuerpo

su historia
sus amores
sus sueños

(en realidad esto último
nunca me lo contó ella
yo lo supongo)

pero bueno
Anna o Lucía o como te llames
quería contarte
que elegiste bien

que por esa razón
que vos sólo sabes

y pronto será borrada
en el momento que nazcas

tu madre
después de tanta espera
te habrá finalmente encontrado

y la historia que recibirás como premio
será un mundo maravilloso

de anhelos
cuentos
cantos
fuerza

¿la magia que vos habías elegido?

por ahora estás en su panza
seguro que pateas mucho
son las ganas de salir al encuentro

Anna, Lucía o como te llames

pero estoy seguro que hubo un alguien
como una extraña y poderosa luz
que te convenció
de entrar a esa panza

no sé porqué misterio
ese "alguien"
alguna vez estuvo cerca

y rozó tu nombre
Anna, Lucía o como te llames


diario de viaje v.

a veces
me meto en el cementerio
y me zambullo en los osarios

desesperado
navego
nado la nada

me ahogo
me ahogo entre fémures y mandíbulas

armo puzzles imposibles
dientes con metacarpos
omóplatos con espinazos

y así paso la noche
escondido
cansado
de tanta originalidad
para armar eslabones perdidos

pero antes de convertirme
en el fracasado “equipo de mi mismo forense”

dejo los huesos a un lado
y escribo un poema

que me devuelve
la piel viva de su voz


indagación vii.

era la foto o el espejo

la que me devuelve
su última imagen
en la que tenían

menos edad de la que yo tengo ahora


indagación viii.

eran ellos
o éramos nosotros

soltando pistas por el camino

para luego juntarlas
y poder decir:

soy ………. yo



diario de viaje vi.
(alter ego imago mundi)

de los tiempos
que recuerdo a mi doble
lo veo
junto a mi cama
en la silla
mientras leo
el lee (no sé que lee)
me detengo
a pensar quién es él
(no es un fantasma)
acaso es algo o alguien
(tampoco mi ángel de la guarda)
me sigue a donde voy
y me habla
a veces me susurra
deseos góticos
ahora que escribo en un Café
él está sentado frente a mí
en la misma mesa
no se pidió nada
(me sale barato mi doble)
y se asoma a mi cuaderno
me espía mientras fuma
intenta leer lo que (le) escribo:

“me iré de de tu lado cuando escribas
la novela de mis sueños, sí, cuando reescribas
la historia de todos nosotros”

hace una muesca como de desencanto
sí de desencanto
no le gusta que lo descubra a mi lado
y que hable de él

de la fisura que nos separa
o de ese delgado halo de distancia
entre la misma dimensión de los cuerpos


última indagación.

cómo hacer

para que la retahíla de un sueño

nos permita hurgar

en su abundancia

y al final

podamos convertirnos

en un niño


un niño
regresa al
hombre que fue

ya no hay engaño

se puede contar


diario de viaje vii.
(el traficante de sueños)

a Camilo Cagni


entre todos los compañeros de viaje
siempre me llamó la atención uno de ellos

trabaja de experto viajante
un Marco Polo sin miedo

atravesando mares y caminos del tiempo
lleva consigo en sus alforjas

(fue construido por él)

un atrapasueños

le basta dejarlo descansar una noche
colgado desde su ventana hacia afuera
y sin demasiado esfuerzo pesca
¿los atrae con su don?

no hay duda que pesca
y ellos solos van quedando enganchados a su red

(porque conviven con nosotros perdidos en el aire)

y trae a la superficie
los mejores reflejos
de estrellas muertas

y con ese resultado
con el cardumen de la voz
con el manojo de imágenes que se nos parecen demasiado

este señor viajero
construye antologías varias
las enlaza o ensalza
con pizca y condimento de nosotros mismos

para vivir de algo

(supongo que vive prácticamente de esto)

para que podamos seguir en pié
para que podamos seguir aquí

perdidos

con las miserias y maravillas

en la variedad de todas sus voces



ÁNGELUS NOVUS
(Junio-Agosto)


El ángel tiene la cara dirigida hacia el pasado
Walter Benjamin



los nuevos detectives salvajes.

a Roberto Bolaño
in memoriam


mientras salíamos en la búsqueda de agujeros en las cosas
el vacío o la mudez
era la tierra perfecta

irrumpir desde la hondura
con un grito a la superficie
rescatar tesoros que nos mantenían vivos

pero ahora
–por claros motivos que nos exceden–
la fosa abisal de un lenguaje
sería esa misma superficie

fraguar voces diversas a los saltos

y desear

desear mucho en zigzag

para que haya una Babel feliz


la velocidad de la luz.

El mismo desgarro
que alguna vez nos invitó a soñar

a fuerza de tragarnos de un golpe

nos decidió luego a escapar

nos enseñó a deambular


lo que queda de

1.
hubo un día que viajé hacia atrás y me di cuenta

–en realidad sentí–

que en el descenso
el pasado disminuye el peso del mundo sobre las palabras

a través del viaje
surge como pequeño hueco
y el silencio ocupa tanto espacio
que deja avivar un fueguito

en ese fueguito
veo abrigarse a los poetas
que como un pan se reparten la rosa
para hacer el amor con ella
pero también la guerra
están todos juntos
no se sueltan
nutren
el abismo de una cadencia

2.
cuando regresé a mi tiempo
el peso del mundo
volvía sobre las palabras
y ese preciado hueco se llenó de ruido

vinieron a mí todos los lenguajes
las habladurías
y el fueguito se apagó

entonces
me di cuenta
que ya no importaba el silencio
el fuego se avivaría sin hueco

3.
pensé
sublimar el peso del mundo
en la necesidad de decir

y donar la voz
para que el hueco vuelva a nacer


tetralogía natural.

-natura ígnea-

escupe tal fuego
que nace de sus entrañas

ese fuego que le vio nacer
ese fuego que ya estaba en otros ojos
y pudo ser depositado allí

siempre corriendo el riesgo:

de quemarse a sí mismo
de quemar a los otros

cómo hacer para que ese don
estalle en vida
transforme el mundo
sea la alegría del encuentro

tal es la naturaleza del dragón:
construir con el tiempo
la intensidad de su fuego
que al tocarlo sea
como la simpleza

como agua tibia que calma

-natura vita-

hay veces que nos miran fijo
están ahí para empujarnos
para capturarnos
para que caigamos junto con ellos
a la miasma de su cotidiano

pero nosotros
escapamos rápido
luchamos contra esa metástasis
y nos vamos lejos de su tristeza

trovamos al mundo humilde
a la gente común
a los pueblos sencillos
desatamos nuestro cuerpo al goce
a donde quiera que vaya:
siempre encuentro
siempre abierto

se trata de componer un canto
que sea ausente de epopeyas
que sólo juzgue a los verdugos
sin dejarnos rencor

para nosotros

sólo alegría
sólo fuerza
sólo placer

-natura alimentaria-

recibo de tus manos tal cuidado
un halago permanente
mi alma que se aquieta
de tus recetas recobradas de abuela
membresía al cuenco de mis labios:

buen pescado
frugal vino
antiguas especies
cocción justa

tus generaciones anteriores
se develan de repente en un plato
sublima tu mirada cada bocado
el gusto preciso que inscribe en mi paladar
y un pacto afrodisíaco
un conjuro echado a su suerte

en la noche milenaria
la mesa es una cama
la cama es un sueño
tu cuerpo
está en mi boca para siempre

-natura onírica-

el miedo nace en invierno
en un sueño
cuando una mujer
llega a la playa

y al acercarse a la orilla

(deja sus zapatos a un lado)

sus pies
se van azulando de a poco

y es por un torniquete imaginario
que calor se mantiene en el resto del cuerpo

es el mar que se arremolina en la garganta

y de pronto

una boca salada
sale del agua

y se traga a la mujer
que es conducida en un extraño viaje
a otro invierno
al momento justo de sus cinco años

está jugando en la orilla

(todavía sin miedo)
(todavía sin sueño)

mientras alguien la mira
para decirle

"será tu miedo"

y el azul avanza
ya sin torniquetes

será todo el cuerpo


el vino o la nada.

un espacio cerrado
dos copas de cristal
apoyadas sobre una mesa

¿enemigas?

dos sillas cerca
dos bocas

¿amantes?

dos manos sobre las copas

¿amigas?

hace frío
mucho frío como para decir algo

y de golpe

la copa toma la mano
que lleva la boca
hacia dentro
y se esconde
en el espesor
del cristal
en un tinte

que se traga
el espacio

se traga
la mesa las sillas
la mano la copa
el espacio
el frío
hasta las pocas ganas de decir

el tinte está solo en el mundo
y brinda con esa soledad
que a veces nos toca
que íntimamente todos conocemos

y luego es el tinte
quien
por no dejarnos
la última gota

se bebe a sí mismo


pacto entre F. Urondo y M. A. Bustos.
(pacto mayor)

se encontraron
y el pacto fue
que de esa noche
de ese imposible lugar
surja
el destino final de la poesía

entonces
convocaron
a los poetas caídos
a los asesinados
a los que se quedaron cantando solos
a los que alguna vez sintieron la palabra justa

todos se hicieron presentes
chocar con sus copas

para que nada sea en vano
para que el hueco que nos separa

a nosotros de ellos
a ellos de nosotros

no pueda ingresar
de nuevo en las palabras


carta íntima al poeta Néstor Mux

son como las tres de la mañana
de un 25 de Mayo de 2006
y me dan ganas de releer aquella carta
que escribiste a tu pequeña Julieta mientras dormía
era un día como hoy
a las tres de la mañana
de un 25 de Mayo de 1973
una carta también dedicada
a todos nosotros
que si no dormíamos
era porque no habíamos nacido

son las tres de la mañana
de un 25 de mayo de 2006
y vuelvo
justo a esa noche
a las tres de la mañana
de un 25 de Mayo de 1973
y tu pequeña Julieta que duerme
golpeo la puerta de tu casa
vine de lejos
a contarte…
(veo en tus ojos ese día)
vine a contarte…
(me quedo en silencio)
no sé que vine contarte…
(y veo un haz de luz que te atraviesa)
que no importa…
que sigas escribiendo nomás
que vine de lejos…
que te traigo un mensaje de tu Julieta de 34
de todos nosotros con 20 o 30
que me tomé el atrevimiento de venir por todos ellos
vine a dejarte un entrañable abrazo


pacto entre D. S. Dorronzoro y D. O. Favero.
(pacto menor)

un amigo me contó
que hace más de tres décadas
en un pacto secreto
se repartieron las esquirlas
de una granada cargada

y cada uno la escondió como pudo

hay quienes las perdieron en allanamientos
hay quienes las enterraron en algún lugar
hay quienes se la tragaron antes de morir

yo creí en esa historia

y un día salí a buscarlas
desenfrenado recorrí casas
pregunté a sus hijos
revolví patios
parques
comisarías

pero nada
ningún rastro

entonces puse un aviso en el diario:
“compro esquirlas, pago cualquier precio”

y así fue como fueron apareciendo
sosías perfectas
esquirlas igualmente hermosas

allí estaba mi colección:

las estridentes
las silencieras
las puras
las automáticas
las reventadas
las eruditas
las experimentales
las exquisitas
las mínimas

las puse todas juntas
para armar la granada

todo era inútil
no detonaba

entonces salí de nuevo a recorrer el mundo
siempre con el mismo afán
el de recuperar aquella granada perdida

para hacer volar algo de mí
algo de los otros
el sistema de la crueldad

hasta que un día
finalmente
las encontré

para mi asombro
estaban allí
ante mi vista

diseminadas
entre los pliegos (sin imposturas)
de las voces

disueltas
entre cuerpos ausentes
imposibles de juntar

llamé a mi amigo
y le dije:

la granada
detonó hace mucho

me dijo:

ya lo sabía,
sólo quería que lo descubrieras vos mismo



LA ROSA PERDIDA DE CLAUSEWITZ
(Septiembre)


En la poesía, siempre es la guerra
Mandestalm



indagación.

era yo o éramos todos

saliendo a buscar
la rosa

para hacer la guerra
por otros medios


resto.

pronuncia una voz:
“había una vez”

esa cierta voz.

y de pronto:

¡PUM!
explotó una cosa

¡PUM!
¡explotó otra cosa!

es acaso la velocidad
a la que viajan
algunas canciones
o los meros dichos
y rumores

¡mandinga de qué labios!
¡secuaces de esa vez!

no sabemos bien

(me dijo)
a veces

(dice el sabio)
sí que no sabemos

(digo yo)
es más rápida esa voz
que el grito
un simple enredo

palabra trastabilla
en la forma
acaso son tortuga
verso sin sabor a pólvora

sin fricción no hay luz
sin esa cierta voz

las cosas
no explotan

no cambian de lugar


diario de la guerra.

y un día abrí los ojos

entonces escuche a una voz que decía:

si las palabras ya no explotan

entonces…

que explote el hombre


resto ii.

el pájaro bomba
ya no es un especie de ave
o un medio de intercambio
llevando consigo
el poema de la victoria

desde una cárcel
a un escondite

no necesitan
ser perseguidos por helicópteros

ahora
uno es pájaro
el telar de sus trinos

composición única
que conjura en un canto
la crueldad en pocas palabras

y su posible desintegración


indagación ii.
(arte bélica o buscando a Marilyn)

*
salir a buscar el mejor resto
para que lo irrecuperable sea
el peso de un fragmento olvidado

ingresar en el blanco y negro

y que la palabra en colores
reescriba
la distancia entre nosotros y ellos


**
el rostro de una mujer fotocopiado
dice la copia: esto no es el rostro de una mujer

mi cara en varias fotos
dice la copia: este es el rostro de un simulacro de Frankestein


***
una rama en el rincón del jardín
y un pintalabios al lado

¿despojos de una sombra?

y si agregáramos:

una hoja de papel
la pintura de unos versos

¿altar de doncella?


****
tener que vaciar a la luna

¿escalpelo o verso?

como pecho atumorado


diario de la guerra ii

al cerrar los ojos
escuché la voz:

… y los pedazos del poeta

serán repartidos

para alimentar niños

con fusiles en la boca


resto iii.

Pienso en una guerra, de derecho o de fuerza,
de lógica muy imprevista, tan simple como una frase musical

Arthur Rimbaud


cruzar el mar confundiendo al cielo
para despistar a los soldados

para evadir a la policía
se puede invertir el canto

la trampa consiste en seguir asaltando las nubes
pero sitiando las aguas

que ellos pasen y caigan
enredados en nuestros torbellinos

mientras repitan las formas de su tierra
será la trama subterránea del árbol

la velocidad y el vacío de sus palabras
será la estrategia del caracol

si germinamos pequeños destellos en la palabra
será la trama del clavel del aire

y que broten
perdidos
(como células dormidas)

total
cuando todo implosione

nunca sabrán

que estuvimos allí


diario de la guerra iii.
(guerra de guerrillas contra uno mismo)

todas las noches
escribo en mi diario

“conócete a ti mismo”

como un serrucho délfico
cortando
partes de mi cuerpo
cuento lo acontecido

¡y las letras que no encajan!
(soy más dilséxico que disléxico)

“conócete a ti mismo”

escribo:
cogí todo el día, hasta sentir
como un dolor punzante en el miembro…

y en esa tabla de composición imposible
(creo más en la disexion que en la disección)

volví a escribir:
ayer me vestí de mujer
y me rompieron el kulo varias veces

mi diario no re-presenta
las mejores imágenes
es muy burdo
cochino

“conócete a ti mismo”

mi diario de vida
es una guía para pasar de página
y des-ha-cerme
¡aparecerme!

hoy por ejemplo escribí:
en vez de despojar al SER junto a P. Celan
(se dice develar bruto)
y a los impostados farsantes del silencio
salí a robar libros por ahí
cuando el librero se despistó
me afané la Montaña Mágica de Thomas Mann
me metí el ladrillo en la mochila

“conócete a ti mismo”

como ven
la forma de mi cerebro ya no es la de una ametralladora
tiene los vericuetos de una nube


restos iv.
(armapoesías de City Bell)

lunes.

excavada
vos


maravillosa
raja
memoria


racimos
moviéndose


charcos
de monstruo
relámpagos
cuya
belleza
dejó


martes.

12: AM
dejó memoria
excavada
raja
de racimos


12: PM
relámpagos
dejó
monstruo
belleza
de vos


miércoles.

dejó
excavada
memoria
relámpagos


monstruo
de cuya raja


moviéndose
charcos
racimos
belleza


jueves.

12: AM
dejó
relámpagos


12: PM
maravillosa

dejó
memoria
charcos
monstruo


viernes.

dejó
racimos


vos monstruo
de memoria


belleza
raja de charcos


sábado.

12: AM
memoria
vos
maravillosa


12: PM
dejó
moviéndose
vos excavada


domingo.

12: AM
dejó
charcos


12: PM
dejó memoria
raja
de belleza

Julián Axat nació en La Plata en 1976. Publicó en poesía: “Los Albañiles”, 1994: “Peso Formidable”, 2003; “Servarios”, 2005; Médium, 2006; “Ylumynarya”, 2008. Es director de la colección de poesía Los detectives salvajes de Libros de la talita dorada. Vive en City Bell.
Foto: Elena B. Núñez. Archivo de la talita dorada.

Poemas de Mario Trejo, selección de El uso de la palabra


ORGASMO


1
Breve vida feliz
Breve muerte feliz


2
Pasó ya el tiempo de destrucción.
Atrás quedaron los mordiscos del cáncer
los huesos roídos o furiosos
historia de un momento
de un segundo
de un estrépito
historia de una mujer desnuda lentamente.

Se enciende entonces el primer recuerdo
infancia de cordones arqueológicos
invisibles y vivos
violentas presiones de la luz
escenas resbalosas
recuerdos de mercurio.

Pronto me vi
en medio de los primeros tumultos
adicto ya a la muerte
luto tenaz que nunca me abandona.

Delirio de las familias
bacanal de ciegos en un país de sordos
la consigna es huir
volar hacia el sol de la noche
explosiones de nombres
rasgos risas agujas
crepitaciones olorosas
sílabas cazadas una a una
erecciones viajeras
angurrias cardinales.
Aquí está la clave:
huir.
Regresar es nacer.


3
Huir de la pequeña historia.
La anécdota me saca de quicio.
Vivamos el Gran Cuento.
Estoy traduciendo.
Hablo una lengua que apenas conozco
sonidos heredados
robados a lo lejos
ruidos enfermos de cultura.
Yo quiero hablar mi lengua
lengua huérfana
asesina del padre y de la madre
lengua experta
jerga de la experiencia.
Tartamudeo
gruño
digo sólo estertores.

La garganta se seca
vomito canciones mongoloides
y mi madre junto a mí
repite que me deja para siempre.
Un aeropuerto está cerca.
Siempre será así.


4
Volvamos al Gran Cuento.
La Historia
parida o parturienta.
El pulgar que se opone a la palma.
Milagro de la mano.
Sentidos.
Oreja lengua nariz
y sobre todo piel y ojos.
Escribo al dictado.
No me disculpo.
Hay poco tiempo.
De un momento a otro
de un hombre a otro
no hay más que la distancia de una imagen.
Ni ilusión ni realidad.


5
Los ejércitos se encuentran a las puertas de la vida.
Vienen con todo.
De los sables caen gotas de asco.
Los caballos bufan
y los búfalos se acercan al galope.
No hay que errar el tiro.
Queda una sola bala.
Apretar bien el arma contra el hombro
contener la respiración
hasta que el universo todo se detenga.
Sólo un ojo sobrevive
y el miedo es la bestia que galopa hacia nosotros.
La mano tiembla apenas.
La salud está crispada.
Sólo falta disparar.
Breve vida feliz.
Breve muerte feliz.


6
La bala contra el búfalo.
Ella
la que quiero
entre el búfalo y la bala.
Ahora todo es puro espacio que cruzará su sombra
su fantasma
su cuerpo real que los buitres comerán más tarde.
Porque búfalo y bala
han llegado juntos a ese cuerpo querido.
Mujer poesía libertad justicia.
Ella
mi vida.
Los amigos nos rodean de calibres.
Los buitres siguen leyendo
y en el planeta sólo retumba mi soledad.


7
Nostalgia de palacio o de caverna.
Allí todo hubiera sido diferente.
No me quejo.
Sólo quiero aclarar.
Quise hacer el primer fuego
y otros lo habían hecho antes.
Quise incendiar los castillos
y solo quedaban las ruinas.
Mi cuerpo acude a la ceremonia.
Es lo último que recuerdo.


8
Pero entre tiempo y conciencia
es necesario que ocurran algunos relámpagos.
La sombra será entonces
más nítida que el objeto.
Llueve desde hace meses.
Nieva en la Cordillera.
Los caminos están bloqueados.
Resbalo sobre el hielo.
Ciego en el viento blanco.
La ropa no termina de secarse en mi cuerpo.
Estoy aterido.
Elijo o me atrevo a los nombres propios.
Regreso a los imperios concretos.
Estoy a punto de verdad.
Vacilo
acudo a la estrategia
oculto el nombre de los cuerpos
amados y amantes
de esas voces amigas y enemigas
de ríos y montañas
de mares y desiertos
de locas avenidas en locas capitales.
No importa en qué lugar
una palabra hará siempre de látigo.


9
No hay nada más honesto que la necesidad.


10
Ha llegado la hora.
Confesaré.
Daré datos precisos.
No mentiré.
No caeré en contrabando.
Tomaré todas las drogas.
Acataré lo sagrado y lo profano
su único hijo
nuestro dolor.
No codiciaré la muerte del prójimo.
Me revolcaré sólo de amor.
La noche, sabemos, etcétera, etcétera, etcétera.
El alba
ya lo dije
es oficio de sobrevivientes.


11
Orgasmo
Breve vida feliz
Breve muerte feliz

En él vengo al mundo
en él soy Dios
el universo me recibe
soy el sol
y soy el relámpago que me mata

Breve vida feliz
Breve muerte feliz

A Fernando Birri



APUNTES PARA UNA CRÍTICA DE LA RAZÓN POÉTICA


Digamos, por ejemplo:
por un punto dado fuera de la luna
sólo podrá trazarse a dicha luna
una perpendicular y sólo una.

O también:
llámase barroco a todo aquel
para quien la distancia menor
entre dos puntos es la curva.

Proposición:
pasar de la poética de la moral
a la moral poética.

Ejemplo:
de dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo:
de la derecha cuando es diestra
de la izquierda cuando es siniestra.

En resumen:
más vale ser cabeza de león
que cola de ratón.

El mejor modo de esperar es ir al encuentro.


LABIOS LIBRES


Al cabo de las tierras y los días
de horarios y partidas y llegadas
y aeropuertos comidos por la niebla
enfermo de países y kilómetros
y rápidos hoteles compartidos

Luego de esperas
prisas
y rostros y paisajes diferentes
y seres encandilados por el olvido
o abiertamente besados por la vida

Después de aquella amada
y esa otra apenas entrevista
mujeres cogidas por mi soledad
y ahogadas por las bellas catástrofes

Luego de la violencia y el deseo
de comenzarlo todo nuevamente
y los errores
y los malentendidos cotidianos
y los hábitos torrenciales del trópico
y noches acariciadas por el alcohol
y tabaco fumado con tanta incertidumbre

Al cabo de un nombre que no me atrevo a decir
y de alguien que yo llamaba Irene
de cierta voz
cierta manera de clavar los ojos
al cabo de mi fe en el entendimiento de los hombres
y en el corazón de ciudades y pueblos
que nunca sabrán de mí

Luego de tanta tentativa de huirme o enfrentarme
y comprender que estoy solo
pero no estoy solo
al cabo de amores corroídos
y límites violados
y de la certidumbre de que toda la vida
no es más que los escombros
de otra que debió haber sido

Al cabo del hachazo irreparable del tiempo
sólo puedo blandir estas palabras
esta obstinación de años y distancias
que se llama poesía


LOS CAMPEONES DE LA NOCHE


Ninguna ley tengo para ofrecer
ninguna profecía
salvo la muerte y las revoluciones victoriosas

Dejemos entonces al guerrero en paz
y a los hermanos rotos en medio del camino
Pasemos al sacrificio
La ceremonia está servida:
abrazos celebrados detrás de la ciudad
besos en andenes movedizos
mudas consignas en salas de espera
y a veces ni un guiño
nada para despistar
nada para sobreentender
sólo los ojos lacios como en mesa de póker

Ya no podremos ser los elegidos por el sol
los cachorros feroces que asombrarían al mundo
Apenas sí hemos nacido sin querer
viejos desconocidos a quienes llamo mis amigos
perdidos en el trasbordo y sin saber qué tren tomar!

Pero mis compatriotas juegan a dormir y a olvidarse de todo
borrachos que invocan a Dios como a una deuda de juego
soldados que hacen patria en los umbrales
pálidos maricas dispuestos a fingir hasta el alba
parejas para las que ha terminado sin gloria
esta noche en la que tanto creyeron
y también el húmedo insomne
que mueve sus ojos desde el hospital
acechando el ruido de los libres
aullando por la droga que le traerá el olvido
el negro paraíso que es dormir una noche

Y aquí
en el centro de la ciudad
las tiernas actrices leen su nombre en el diario
y los tenebrosos también quieren saber qué pasa en el mundo
mientras los coches llevan solitarias parejas
y todos tanteamos una cama y un nuevo sueño
y la mañana viene trayendo la luz y la paz
pero no para todos
apenas para nosotros
los ganadores
los verdaderos campeones de la noche

A Paco y Juan,
fechadamente



HABLEMOS DEL LOBO


Solidario en la nieve olfatea
Perseguidor de huellas y de tufos

La víctima comparece

Salto
Dentellada
Sangre sobre la nieve
Breve pasión que otro verdugo
Desde lejos
Abolirá de un balazo

El reino de la necesidad no conoce moral


HEGEL VOYEUR A ORILLAS DEL MAR ROJO


Rabiosos son los lobos del verano,
aullido a pleno sol, baba y colmillos
que arrojan salomónicos cuchillos
contra la flor oscura de tu ano.

Desnuda contra el mar, llevas tu mano
de guante negro hacia los sencillos
repliegues de tu carne, los anillos
elásticos de tu sexo anglicano.

Catorce mil trescientos veinte orgasmos
fueron los días que vivió el hirsuto
fornicador sobre el que hoy cabalgas.

Obsérvalo observarse en tus espasmos
como Hegel se espiaba en su Absoluto.
Siéntele hundir su angustia entre tus nalgas.


DE PUÑO Y LETRA


Me doy por vencido.
La religión la mafia
la política y el fútbol
el ejército y la moda
mueven más gente que yo.

Son millones o pocos
pero totalmente decididos
al todo por el todo.
Yo sólo tengo que ver
con las pequeñas multitudes
de un cine de trasnoche
con la soledad de los jugadores
que ofician una partida de ajedrez
con la tibieza de algunas mujeres.

Leo
vuelvo a ver una vieja película
hago noche en Coltrane
y estiro el brazo y acaricio a mi bella
que fuma y ahora me convida.


SOLICITUD DE CLEMENCIA


Yo sólo pido perdón
por haber besado las playas del Mar Rojo
haber visto las luces de Aqaba en el amanecer verde
haber tomado mate entre el humo de los asesinos
haber temblado ante el incesto
de pez piedra con las piedras
del sol con la belleza
de mis sueños con la realidad

Yo sólo pido perdón
por haber inventado las montañas de Arabia Saudita


ABAJO LAS MÁSCARAS


Hablando de Musil, Broch recordaba que para Hofmannsthal
el mejor escondite de la profundidad es la superficie.

Rimbaud ejerció durante tres años su sarampión poético.
La poesía no se repuso, todavía.

Gallois expulsó su ecuación la noche previa a su muerte en un duelo.
Tenía veinte años. La ecuación persiste.

Hokusai pedía ciento diez años de vida para que todo el mar cupiese en un punto de su pincel de marta sibilina.

Para J.B., la vida duraba menos que un balazo. Jane Bowles: qué angustia elegir en un menú, cuando hay tan poco tiempo!

Atención. El primer suicida fracasó. En una noche que aún olía a dientes de sable, la rama no resistió a su peso.
Pero el gesto perdura. Descubrió la cultura profunda, la que dice no desde una superficie que nos enceguece.

Avancemos, espada en alto, entre esta selva de antifaces.

a Juan Andralis



Selección de poemas de José María Pallaoro. De: “El uso de la palabra. Antología personal”, Ediciones Colihue, 2004. Imagen: detalle tapa “El uso de la palabra”.

Mario Trejo nació el 13 de enero de 1926 en La Plata
.

Más poemas de Mario Trejo en AROMITO.

Luis Pazos: Selección de El cazador metafísico 1


Tapa El cazador metafísico. Poesía reunida 1
Libros de la talita dorada, 2011



Selección de poemas: José María Pallaoro



EL ARQUITECTO DE LA NADA, 2000


I

Todo lo demolió.
Hasta los cimientos
y aún más.
El sol
el frío
la lluvia
el viento
golpearon
su cuerpo desnudo.
Ya sin techo
se dijo libre
hasta que comprendió
que era prisionero
de la más inexpugnable
de las fotalezas

la culpa.


V

Olvidó
diseñar las ventanas.
La casa solo es
pisos
techo
y paredes.
Su único habitante
ya no recuerda
cómo entró.
Lo único que sabe
es que jamás saldrá.


IX

No había
a su alrededor
ni muros
ni rejas.
Sin embargo
sabía
con absoluta certeza
que era prisionero.
Se miró
en el espejo
y vio el rostro
de su carcelero.


XI

¿Cómo destruir
y construir
al mismo tiempo?
Ni la magia
ni la ciencia
ni el arte
caras
de una misma moneda
responden su pregunta.
Contempla su rostro
reflejado en el estanque
y encuentra la respuesta.



XIV

Tuvo una pesadilla

soñó que construía
un templo
para un dios
repudiado por los dioses
y adorado por los hombres.
Las paredes eran de sangre
y los cimientos de huesos.
Mintió al decir
que estaba horrorizado.
Era lo que siempre
había querido
construir.


XVII

Tanto amó
que se quedó
sin sangre en las venas.
Sin lágrimas
en los ojos.
Sin voz
en la garganta.
Sólo le quedó
el grito.
En ese abismo
habitó.


XX

Su morada final
fue un desierto
sin nombre

la casa
de su padre.



SAMURAI, 2006


Una bestia sin
santuario
pidió al samurai
refugio en el filo
de su espada.
La sangre
formó un río
que recorrió
la faz de la Tierra.
Sólo los guerreros
son fieles
a sí mismos.



El samurai
sólo navega
en mares de sangre.
Los cuerpos despedazados
de sus víctimas
alimentan los monstruos
que habitan
el fondo
sin fondo
de su mar.



El samurai
no escribe
la ley
en el papiro
ni en la tabla
de barro.
La escribe
en el acero
de su espada.
Desangra al enemigo
porque sólo la sangre
calma su sed.



El samurai vive
en el viento
que arranca la piel.
En el sol
que calcina la carne.
En el frío
que quiebra los huesos.
En la lluvia
que ahoga las ciudades.
En el mar
poblado de monstruos.
El samurai vive
donde la vida
no puede.



El samurai
miró el agua
y no le importó
porque supo
que nunca la bebería.
El samurai
miró la carne palpitante
de la presa
recién cazada
y no le importó
porque supo
que nunca la comería
El samurai
se miró
en el laberinto
de los espejos
y supo
que se devoraría
a sí mismo
porque nada
debe sobrevivir.



En la batalla final
decidió
herir de muerte
a la noche.
Un mar de sangre
gritos y profecías
cubrió el universo.
Cuando la oscuridad
murió
la eternidad fue luz.
Los hombres leyeron
en el filo de su espada
el testamento del samurai

Les dejo el sol.




Luis Pazos nació en La Plata el 5 de agosto de 1940.
Foto de Elena B. Núñez: Luis Pazos y José María Pallaoro
.

Enrique Arau (1950-2010): Cartografía / mapaentrelíneas, libro inédito


“Relieve”, obra de Enrique Arau


Homenaje a
Enrique Arau
(1950-2010)

C A R T O G R A F Í A
mapaentrelíneas


A un abedul

"La libertad no es nada, si no es la libertad
de vivir al borde los límites donde toda
comprensión se descompone."

Georges Bataille
1887 - 1962



_
PRIMER PRÓLOGO

En un momento aciago,
insospechado, insoportado
comenzó
una presencia.

Ignoré casi todo
lo visible-imposible
como un descanso de diamantes
en la cuna libre del deseo
para nadie visible-imposible.

Luto visual más serenidad.
Sólo las manos yendo y viniendo
entre agua. Ninguna higiene,
remedio precario.

Amalgama sobre una esterilla flotante.
Espejo del retrato
y luz tranquila
arreglando las sombras
y las nubes.
Y pintando
siempre con azul, en este tiempo
que percibo apenas gris.

Cada mañana una época
desencajada de los calendarios
tan extensa como el desierto
en donde el agua se hizo arena
a causa de tanta sed.

No hay que acostumbrarse, sino
aprender a detener las sorpresas.


_
SEGUNDO PRÓLOGO

Sin fechas, sin comienzo
ni fin, seguramente.
Lo impreso está grabado
con letra leve,
profunda,
acariciada, ó
víctima de inocencia compartida
entre uno y el mismo,
posiblemente tallado en la piel
del lado interno.

Hay una brisa azul.
No se comprende.
Similar a una época cuando
asociar colores con sentidos
como iluminación
en la palma de una mano ajena.

Pudo ser
la pluma del ala de un ángel
errante, ó
la sombra incómoda del Daimón
que pasea sueños y curiosidades.

No hay que acostumbrarse, sino
aprender a detener las sorpresas.


_
UNO
(15 de marzo?)

¿Estás allí?
No me queda voluntad
pero algo precipita como
sentidos que giran sin rumbo
enfrentando brújulas,
después de los puentes rotos.
Veo en mi casa un tiempo necesario.
Voy. Sin sombra. Voy.

Para agrandar el mundo
resulta imprescindible
sacar objetos,
vaciar alrededores
la cocina
la heladera
los archivos.

Tirar recuerdos barrocos al barranco.

Dejar los ojos en los vidrios
luego
extraer los restos raspando
los bordes del silencio.

Pregunto al vacío
que-es lo mismo-que
una estación de buses cada madrugada
cuando se detienen los sonidos
del que viaja
irremediablemente.

Pero no queda voluntad,
salvo el azul.


_
UNO (bis)

Hay una copa de vino y un pan
deshaciéndose en la mesa.

Años atrás, poética de una Revolución,
se creía celebrar con el recuerdo
la vigente señal del día
cuando los símbolos fuesen despejados,
pero
se suspendió el intento
el día que partir fue no venir
a compartir
el sacramento.

Estar donde fuese estar.

Una pasión es un insulto
así la enseñe el Cielo
o la invente
"alguien que anda por ahí".


_
DOS
(11 de junio?)

Veamos:
¿llevarías mi nave
hasta la rada del costado del puerto?

A las seis de la tarde cada día,
una copa de wisky en la cubierta,
los ojos entrecerrados
en medio de
atardeceres magentas como en Sydney
ó en Calmayo. El mismo sol.
Caídas soberbias, ligeras.
Entonces,
pondría mi mano en la cintura,
me apoyaría en la espalda del viento,
hablaría solo.
Hasta el último cigarrillo, mejor aún,
hasta que el último cigarrillo
encienda otra marca en la piel del mismo dedo.

En ocasiones
cultivaría el sueño
de sol a sol.

Pero esto es el mar ¿verdad?
suave e inseguro ¿verdad?
Esto es el mar en donde flota
la astilla imperceptible
que es mi nave, del mismo color
del mar.
Debajo. Abajo.

Me digo "sí" para verte en la orilla.
Me digo "no" para espantar tu asombro.
Me digo "tal vez". Obstinación fatal.

Las geografías hacen idiomas distintos. Y signos.
¿Cómo trasladarte a esta espuma que siempre se estrella
contra la arena del comienzo de la tierra?

A horas de emprender el regreso
por supuesto, a cualquier parte,
la voz no es sonido sino eco.

No habrá inauguración de piel a piel
tampoco emisión de partículas urgentes,
sólo lo permanente, la metáfora,
que se yergue contra toda marea
que ilumina el vuelo equivocado
que al quebrar cada pulsión
que hace años,
lejos de mí,
será igual así.

Tanto he deseado tus silencios
ó alguna imagen
para asustarme de Belleza,
porque
"después de ti, la pared".


_
TRES
(23 de abril?)

Hoy he querido el sueño
para ofender profundamente a lo real,
que resucito, sentado en la cubierta de mi nave.
Ella deriva sin rada ni puerto.
Bebo el mismo wisky
y fumo cigarrillos
incomparablemente propios.

Cuando (en el Jardín) reúno habitantes
siento el favor del Absurdo
en la gestión primaria de la tierra.

Como en el mar, en el Jardín o en la tierra,
los horizontes se acuden convocados
al punto del embrión,
insoportable ó alerta.
Un nido de moléculas oscuras.

Celebración de gratitud con la materia.
Todo lo que no existe está presente
porque acaba mi trabajo
al principio de la espera.

Creo que si pudiese acumular espesores
tendría sentido el mar bajo mi barca,
tendría sentido el Jardín y la tierra.
Sería legítimo aceptar
que nadie indicará
dónde la rada,
dónde el puerto.


_
CUATRO
(8 de septiembre?)

Se ha declarado el secreto.

Circunstancias en cascada insólita.

Ahora que reúno palabras
en esta lejana región del sur,
me siento en las vías de un tren.

Todo se ha ido ya
en elipsis
como cuerpos evaporados (esto sucede)
y tomo por asalto las ciudades.
Barcelona, Estrasburgo, Nueva York, Madrid,
Bangkok, París, Buenos Aires, Roma…
Me confirmo extranjero,
duermo en aeropuertos.

No pertenecer puede parecerse a no sufrir.

Entonces no toco un rostro.
No lo busco, no lo encuentro.
Lo provisorio y lo efímero.

Siento una pena húmeda
similar a hoteles
diferentes-iguales.
Hospitales
diferentes-iguales.

El círculo escondido,
territorio propio como movimiento propio
reuniendo lo extraño
como cosas propias:
las que no tengo y las que necesito.

Del modo que sea la vida
siempre se arriba a un espacio
parecido al cuerpo en que se habita.
Por eso es posible
que todo haya sido dicho, aunque falte
el último decimal
de Phi.


_
CINCO
(23 de agosto?)


Esto que emerge de la tierra
como agua
no es agua ni vapor
no es siquiera, dolor.
Se ve agitarse mientras sube
hasta el Primer Cielo
donde los átomos rojos
se detienen.
Abismo surgente y vientos.

Se escapó la Gracia
envuelta en abadías, en conventos,
en mezquitas, templos ó confesionarios,
allí donde lo puro hace estragos.

Me digo como siempre que ya es tarde
resulta imposible acallar
el dolor en la boca
cerrar los ojos.
Es imposible.

Ayer, la misma roca
nombrándote
se quebró y de allí también
hoy emerge humo.

Sólo lo que estremece es cierto.


_
SEIS
(12 de abril?)

Un loco deambula entre las sombras
buscando la suya.

Un golpe audaz unió lo estrecho,
nunca sucede, ni mañana.

Sigue atravesando-horizontal
la víctimasesina
en el piso mojado de una calle
cuando se abre el Cielo.

Observando un punto fijo,
por la periferia habita un punto excéntrico
y esto explica lo opaco
porque también en cada giro
la velocidad cambia. Buenamente cambia.

Siempre que se emite
desde afuera de la pura verdad equidistante
desde donde, simetría radial de los sucesos,
se impregna lo seguro de certezas.

Equidistante es,
invariablemente,
distante.


_
PRIMER EPÍLOGO

Te matan, ¿te das cuenta?
Te matan porque sí, como
en Bosnia, en el Líbano o en Bagdad.
Te matan.
(Alma y cuerpo son lo mismo).
Después se sienten tan bien, después
cuando tu fusil está indefenso.

Alguien pronuncia un discurso
a favor del Bien
y en el mundo rezan aliviados
tras tu muerte,
alabando el triunfo del Bien.

Cuando tu fusil está indefenso.


Y, sin más,
en el país N.N. (nunca nadie) se dice qué está
bien y qué está mal pero conviene no inquietarse. Quien sabe que todo está bien y está mal al mismo tiempo vive empirado en su pequeña casa blanca que es maravillosa y querible como algo parecido al alma.


_
SEGUNDO EPÍLOGO

Desfilan esta noche las estrellas
interrumpidas por luces, a veces,
repaso violetas, grises o azules ultramar
sobre el mapa accidentado, oscuro.
El Cielo me parece tu cuerpo.

Alma y cuerpo son lo mismo.

Te extraño
Infinito
Te deseo
Aunque demore emigrar.

Fue emboscado este quehacer, atrapado.
Ausente
quiso la suerte despedirse temprano
ó
despedirse en-tramos.

Paisajes en distintas-distantes latitudes.

Tanto ruido en el vértice del sol.

Estoy seguro que
para sellar el descanso
habrá que encontrar el meridiano
construido sólo con
lo que se entendió.


Y, sin más,
tras exigir al decir hasta su zumo, resonancias
previsibles, resulta evidente que corresponde ahora no des-
pertar de la primer emoción. Luego, dejar al duende circular que muestre en esta cartografía, los territorios escondidos.



_
Cartografía. Mapaentrelíneas”, libro inédito de Enrique Arau (Calmayo, Córdoba, 23 de agosto de 1950 – 29 de junio de 2010). Platense por adopción. Escultor, grabador y pintor. Poeta.
_
Foto: marcos de los santos
_
POESÍA LA PLATA agradece a la poeta Inés Aprea que nos acercó este libro.
_

César Cantoni: Diario de paso, selección


Foto: César Cantoni. Archivo de la talita dorada.

_
02.05.05

No eras mi tipo, como se dice,
pero, de haber podido, te hubiera regalado
los jardines colgantes de Babilonia,
aquella noche, en la desolación
de un parador de ómnibus, en medio de la ruta,
mientras esperábamos rehacer la marcha
que nos devolvería a La Plata
y el verano se apagaba sin gloria.

(Epílogo para un viaje de vacaciones)

_
05.05.05

Cada mañana, al despertar,
leía invariablemente el diario
sentado sobre el inodoro.
Y toda la belleza del mundo le sonreía,
desde una de las paredes,
en los labios sensuales
de una chica de calendario.

(El tío de Villa Crespo)

_
10.05.05

Si nada es gratuito,
me animo a decir
que ese puntito negro,
esa pequeña deyección de mosca
en la testa brillante –magníficamente
tonsurada– del santo de yeso
que está sobre la cómoda, es una crítica
a la fe iconoclasta de la casa.

(Si nada es gratuito)

_
29.06.05

Caminamos por la playa hasta la escollera,
un poco en la tarde, un poco en nosotros.
(Antes te habías reído de mi sombrero de paja.)
Descalzos, entre las piedras, los pescadores lanzaban
o recogían sus aparejos. Un pequeño navío,
que parecía sacado de una agenda turística,
se deslizaba imperceptiblemente sobre el horizonte.
(“Algún día, me gustaría habitar una casa frente al mar”, dijiste,
siguiendo con los ojos la línea de la costanera,
mientras un pescador devolvía un zapato muerto a las profundidades.)
El viento soplaba cada vez más fuerte
y el oleaje empujaba las boyas a la orilla.
Esa noche, en ese mismo sitio,
nos poseímos bajo la impávida luz de las estrellas,
no como quienes juran amarse para siempre
sino simplemente como quienes se aman.

(No como quienes juran)

_
14.07.05

Pues bien, éste es el mundo conocido
y no hay prueba de otro por ahora.
Los aviones se estrellan, los barcos naufragan,
los trenes descarrilan... En la guerra,
en medio de un sismo, en el quirófano,
la gente agoniza lastimosamente o muere de golpe sin explicación.
Esta mañana, para ser preciso,
un camión, que llevaba hortalizas,
atropelló a la perra del diariero y le rompió una pata,
sumándole un nuevo dolor al devenir.
Si yo fuera católico, diría que el Supremo sabe lo que hace
y no jaquearía al dogma con preguntas.
Está claro. Pero he aquí que, en el fondo, sigo siendo un niño
y aún conservo la manía inquisidora
de abrirles la panza a los juguetes.

(Éste es el mundo)

_
20.07.05

Es cierto, Cioran acorraló al demiurgo
hasta dejarlo sin respuestas,
pero su pensamiento fue tan devastador
que la gente prefirió, en general,
otras verdades a su verdad amarga,
una visión más amable e ilusoria de lo creado,
más complaciente con sus expectativas,
como quien se contempla de paso en un escaparate
y cree ver en el perfil grotesco
la belleza que no tiene.

(La gente prefirió, en general)

_
21.07.05

A veces, no descarto que el mundo constituya un sueño.
Otras, me inclino a creer que sólo se trata de materia acrítica.
Por lo demás, siempre surge un patético dolor de muelas
que excluye cualquier duda sobre sí.

(Puesto a especular)

_
26.07.05

1.
A unos se les revela la Virgen;
a otros, el Demonio.
A mí se me reveló la Nada.
Soy el nuevo gurú del siglo XXI
y hablo en nombre de lo que no es.

2.
Creo en el tiempo infinito,
no en la eternidad;

en la inmortalidad del cuerpo,
no del alma;

en la resurrección de los muertos,
pero sólo en este mundo.

3.
Mi dios me recuerda
que soy inmortal;
el carro fúnebre del tiempo,
que voy a morir.

4.
No pediré perdón,
no seré absuelto,
no levitaré tras la muerte,
no reencarnaré en mi cuerpo ni en otro,
no resucitaré en lugar alguno.

Simplemente me despediré de ustedes,
convencido de que no volveremos a encontrarnos.

(Breviario de herejías)

_
18.08.05

Con el último sol muere la ilusión del día.
Los negocios bajan las persianas
y las calles van quedando desiertas.
El canillita apila, entonces, los diarios matutinos,
hace un fardo con ellos y los deja en el suelo.
La pequeña florista, mientras tanto,
con la piel erizada por el frío,
se abriga como puede contra las paredes.
Desde la cocina de los restaurantes
llega ahora hasta la puerta el típico olor de las frituras
y los bares acogen a putas y dipsómanos.
En la esquina de la Universidad,
una mujer, que blande un crucifijo en una mano
y aprisiona una Biblia en la otra,
anuncia a los desavisados el final de los tiempos.
Artera, la noche avanza hacia el momento exacto
en que el suicida apretará el gatillo.
Sí, todos los proyectos de vida fracasaron a esta altura
y el mundo parece cansado de rodar.
Cuando el viejo mendigo se duerme finalmente
sobre un lecho de bolsas y cartones,
ya no es posible esperar ningún milagro.

(Con el último sol)

_
12.09.05

No escribía al dictado del corazón,
sino del hígado cirroso.
No escribía para los hombres satisfechos,
sino para aquellos que sufren
la quemadura de la vida.
No escribía porque la poesía
fuera capaz de redimir al mundo,
sino porque estaba seguro
de que no existe salvación.

(Bukowski o le mal de vivre)

_
24.12.05

Un Papá Noel sonríe al que lo mira
desde el escaparate reluciente
de una casa de regalos.
Con espíritu celebrante,
la gente se agolpa por la calle,
cargada de paquetes.
Sólo los perros, que duermen
plácidamente en la vereda,
permanecen ajenos al rito navideño.
La noche va cayendo ahora
y el cielo se puebla de bíblicas señales.
Entre el culto pagano y la fe cristiana,
la cruel realidad de los chicos que mendigan
sigue reclamando un redentor.

(Crónica de Nochebuena)

_
24.12.05

No puedo afirmar si era el espíritu navideño,
un delirio momentáneo
o el amor consumado esa mañana
lo que la hacía cantar
detrás del mostrador,
pero juro que estaba feliz,
realmente feliz con sus ojeras.

(La muchacha del despacho de pan)

_
13.01.06

Desnudas, a la orilla del río
–la radio a todo volumen,
la ropa apilada al descuido sobre la arena–,
mientras untan su cuerpo con cremas bronceadoras,
las chicas, esta tarde, no dejan lugar
para el escepticismo.

(Desnudas, a la orilla del río)

_
15.01.06

1.
Me tiendo desnudo a tomar sol.
Debajo de mi espalda,
el pasto es blando como una cama.
Cierro los ojos y dejo que las hormigas
caminen por mi piel,
que hagan de mi ombligo
un hormiguero.

2.
En la playa, juego con ella a la paleta.
Tras un giro imprevisto, uno de los dos
tropieza y cae; el otro ríe.
Luego reímos los dos juntos.
Sin querer, somos felices
con una inocencia
que habíamos olvidado.
¡Pero qué pronto
todo esto dejará de ser real!

(Días de enero)

_
04.02.06

La calle nos mira a través de la ventana.
Los árboles parecen centinelas en la oscuridad.
Con el aire caliente del verano,
entra la noche y se mete en la conversación.
La luna desciende hasta el mantel.
Nunca hemos sido demasiado líricos
(no sería ético que lo fuéramos),
pero a veces el mundo nos ofrece un pacto
y sentimos que todo cabe en una metáfora.
Incluso, nosotros.

(La calle nos mira)

_
21.02.06

Iba a arrancar el auto aquella tarde
cuando una mariposa,
que apareció de la nada,
se puso a danzar sobre el parabrisas.
Es el espíritu encarnado de Chuang Tzu
que prenuncia el estío
”,
exclamó mi acompañante.
Y yo le creí,
porque basta amar la poesía
para ser sorprendido por algún milagro.

(En la playa de estacionamiento)

_
16.03.06

Nunca pude recordar el nombre de los coleópteros,
de los montes volcánicos, de los ciclones.
Últimamente, he olvidado el nombre de algunas mujeres,
de muchos libros, de ciertas disciplinas.
De a poco, me voy quedando con las palabras justas,
las que aún son capaces de nombrar
la tragedia o los sueños,
mientras la realidad se adueña de lenguajes
cada vez más inútiles.

(Nunca pude recordar el nombre)

_
29.03.06

Eliot tenía una conciencia rancia
y sus ropas olían a alcanfor,
lo que no le impidió
ser un poeta a la altura de su tiempo,
dejando en claro que la poesía
se halla siempre por encima del hombre
y que nadie escribe realmente lo que quiere
sino lo que ella le dicta.

(Nadie escribe lo que quiere)

_
31.03.06

Yo me pregunto: Rilke,
siempre lagrimeando sin pausa
sobre cartas y libros,
tan lleno de espiritualidad,
¿no tuvo nunca una indisposición hepática,
nunca una cena indigesta
lo llevó a vomitar hasta las tripas?

(Leyendo a Rilke)

_
14.04.06

Si quiere, póngase usted mismo el disfraz de lo infausto,
lo luctuoso, lo maligno, Artur Lundkvist,
y deje a la corneja vivir según sus hábitos,
que la pobre no es más que un ave como tantas;
carroñera, sí, pero una criatura de Dios,
a fin de cuentas. Con todo respeto,
usted parece católico por su maniqueísmo simbolista.
Nuestra especie ha probado con creces
que puede ser más vil que un pájaro carnívoro.
¿O acaso la corneja no come del muerto
que antes fue víctima de alguna mano humana?

(Nuestra especie ha probado con creces)

_
16.04.06

Domingo a la mañana. Los pastores
recorren las calles de la villa vecina,
llevando la salvación a domicilio.
En cada puerta que tocan, dejan
publicaciones con la geografía del cielo
y fórmulas para orar y alivianar las culpas,
mientras los perros ponen a prueba su fe predicadora.
(Ellos son la verdad de las Escrituras
en este suburbio del planeta
donde la pobreza es una penitencia diaria.)
Luego, con la tranquilidad de haber servido a Dios,
se alejan entre anuncios de alguna catástrofe inminente
y ladridos que no garantizan su regreso.

(En cada puerta que tocan)

_
19.04.06

El primer día que fui a la casa de mi compañero,
éste tomó un cráneo humano que guardaba en un cofre
y lo alzó hasta mis ojos sin mediar palabras.
No era Hamlet planteándose la duda que lo consumía,
sino un chico riendo con fuerza de mi estupefacción.

Hoy, mientras miraba las fotos en que estamos juntos,
recordé una vez más el curioso episodio.
Mi compañero no podía imaginar entonces
con cuánta ironía la temprana muerte
habría de apropiarse de su calavera.

(No era Hamlet)

_
28.04.06

Ese humo que sale de la chimenea
es el difunto que pierde gravedad. Ahora
remonta la arboleda, corre hacia el río
y, finalmente, desaparece entre las nubes;

mientras en la receptoría del crematorio
los afligidos deudos –sus almas todavía sujetas
a la ley de Newton– reciben, como último legado,
un puñado de harina en una urna.

(Ese humo que sale)

_
03.05.06

Vivió al costado de un monte.
El día que murió,
lo enterraron al pie de un árbol.
Ahora es ese árbol.
Cuando el sol está más alto,
da sombra tres metros
alrededor.

(De la transformación de la materia)

_
11.05.06

Finalmente, levanto el tubo del teléfono,
marco el número del Más Allá y espero.
El número marcado no corresponde a un abonado actual”,
dice la voz de la telefonista,
y luego la comunicación se corta.
Con el desánimo propio del momento,
me recluyo, entonces, en mi habitación
y hago lo mismo que suelen hacer todos:
rezo, aferrado a la vida.

(Finalmente, levanto el tubo)

_
POST SCRIPTUM

¿QUIÉN LE DEVOLVERÁ SU VOZ?

Murió Vallejo, murió el desheredado.
Murió el César, el cholo, el susodicho.
Murió de la muerte hacia dentro y hacia fuera,
con toda la vida que tenía delante.
Y ahora, ¿quién le devolverá su voz a la poesía? ¿Quién
escribirá “hialóidea” cuando haya que escribir “hialóidea”?
¿Es posible el poema sin César, sin Vallejo?

Murió el poeta, sí, murió con aguacero.
Murió al cabo de los ríos que le dieron el habla.
Murió con el alma y la tristeza expuestas,
abrazado a la carne de su muerte viva.
¿Qué lugar reservarle, pues, al neologismo?
¿Qué hacer con el tropo, el ripio, el encabalgamiento?
¿Cómo arrancarle al verso la metáfora nueva?

Pero, ¿murió Vallejo como dicen todos?
¿Murió el hombre? ¿El paria? ¿El revolucionario?
¿Aquél que nació de grande para nombrar de nuevo al mundo?
Hermano, si de veras moriste, Dios cobije tu sueño.
De otro modo, no juegues como niño, no te escondas,
no nos dejes tan solos con la lengua nuestra,
no nos largues tan rotos de palabras.

De “Diario de paso”, Ediciones Hespérides, 2008.
Selección de textos: José María Pallaoro.



_

_
César Cantoni nació en La Plata el 23 de febrero de 1951. Publicó en poesía los siguientes libros: “Confluencias” (1978), “Los días habitados” (1982), “Linaje humano” (1984), “La experiencia concreta” (1990), “Continuidad de la noche” (1993), “Cuaderno de fin de siglo” (1996), “Triunfo de lo real” (2001), “La salud de los condenados” (2004) y “Diario de paso” (2008). Editó, además, la plaqueta “Irlanda” (1998) y el cuadernillo “Intemperie y otros poemas” (2006).
_

J. Ramón Couchet: El vano justiciero, 1987



EL VANO JUSTICIERO


a Arturo Cuadrado 
y Alejandrina Devescovi



PRÓLOGO

ACASO, TAL VEZ, QUIZÁ…

Acaso, tal vez, quizá
un día
tendré la salvación
por mi deber cumplido.
Microorganismos, plantas,
bosques, praderas,
montañas y misterios
me comprenden.

(En fin,
ha llegado mi hora:
debo ingerir el desayuno.)


RACCONTO

CAMINÉ POR TODA RUTA…

Caminé por toda ruta
–asfalto, barro, rodados. –
Rompí zapatos,
conseguí pezuñas.

Confieso:
no pude echar
a rodar coros.

HE AUSCULTADO…

He auscultado
manjares y carroñas,
irreemplzables chefs,
inmundos buitres,
todo lo saciable.
–Otra vez les contaré
del hambre. –

(Siento vergüenza:
voy a vomitar
al excusado.)

FUERA DE MÍ…

Fuera de mí,
cansado
me albergan
gnomos,
productos envasados.
Vencí al hambre.
A la utilería,
no.

UNA VEZ QUISE…

Una vez quise
escalar montañas.
Provisto del equipo
salí a cumplir;
mi sueño
se transformó
en pesadilla:
contemplé la hazaña
desde el último piso
de un elegante
rascacielos.

INDUDABLE…

Indudable:
las fotografías
exhibidas
en tumbas, bóvedas y criptas
son sólo
el mito del cadáver.

Por fortuna,
algunos negativos
se salvaron.

ENCENDERÉ LA LUZ…

Encenderé la luz
en noches de tormenta.
–No habrá necesidad
si hay luna llena. –
Indagaré en latín
satanistas volúmenes.

(Esto ocurrirá
siempre y cuando
halle mis anteojos.)

NO OCURRE NADA…

No ocurre nada,
pero el silencio acecha.
Salgo,
encuentro una
leyenda:
siglos, capa,
colmillos y nobleza.

(De repente,
rompe el encantamiento
un conjunto de rock.)

EN UNA RESIDENCIA…

En una residencia
umbría
alguien aullaba.
Violé el cerrojo,
extraje el revolver
con su bala de plata.
Sorprendido encontré
a un ejecutivo
ante su caja fuerte.
Me retiré:
era el principio
de otra atroz leyenda.

PUEDE SER…

Puede ser
–me dijeron con sorna. –
Avanzo, retrocedo,
giro, vuelvo:
quiero trazar
el círculo perfecto.

(Desperté abrazado
en un rastrero baile.)

ADELANTE…

Adelante
la hembra
indicada
su juego.
El hogar chisporroteaba.
Amanecía;
le dejé mi paga.

(Fue como avivar
un fuego de artificio.)

SIEMPRE TUVE EL ANTOJO…

Siempre tuve el antojo
de tener un retoño.
Como cualquier mujer
quedé abortado
por infantiles páramos.

(La flora me perdone.)

ESTOY SEGURO…

Estoy seguro
de haber saldado
mis ingenuas deudas:
libros,
inocentes regalos.
Recibí intimaciones
burocráticas.
Opté
por el libre albedrío.

(Las cubrí
con flores
enviadas por correo.)

RECUERDO…

Recuerdo
una película
donde dos contendientes
se jugaban
tanto al mal
como al bien.

(Hoy los vaqueros
se venden en las tiendas.)

ENCUENTRO PACIENTES…

Encuentro pacientes
figuras con sus cañas
a la espera tenaz
del alimento.

El pez podrá sobrevivir
en alguna pileta abandonada.

(Sus pescadores,
no.)

ESPERO…

Espero;
el humanismo aguarda.
Los niños son cambiantes
con sus juegos:
siempre retornan
al regazo.

Alguna vez
un hastiado tecnólogo
rescatará
tomos de aventuras.

(Ese ha de ser
el Día.)

DUBITATIVO ESTUVE…

Dubitativo estuve
en la encrucijada.
Elegí el sendero
–¿el apropiado?–
La imponente mansión
abrió sus puertas.

(Mi gemelo esperaba.)

NO HABRÁ FINAL…

No habrá final
ni fin:
recorreré
los mismos territorios.

(Pienso en vano
que una galaxia
cuerda
me detenga.)

HE PASADO SIGLOS…

He pasado siglos
–en términos humanos.–
Traté desde el estiércol
a la rosa,
desde la ebullición
hasta la cibernética.

¿Seguirá el justiciero?

(Entérense
en el próximo capitulo.)


EPÍLOGO

LA EMPINADA SENDA…

La Empinada Senda
ordena:
cumpliré su mandato.
Deberé abandonar
el texto.

(Me acosan los
adverbios con sus
dudas.)



De: “El vano justiciero” (versión completa), Botella Al Mar, 1987. 
Imagen tapa libro: archivo de la talita dorada.
Seguimos difundiendo poetas, escritores, que no deseamos que el olvido sepulte. 
Es nuestro grano de arena, en este, nuestro oficio terrestre. 
En todo caso, que sea el lector quien tenga la posibilidad de la última palabra.



Juan Ramón Couchet nació en La Plata en 1929, donde murió el 14 de agosto de 1992.  Publicó, entre 1966 y 1987, los libros de poemas: “Ovni”, “Las trompetas y el juego”, “Del amor en la ciudad” (edición compartida), “Sobre vampiros”, “Mis crímenes y los del obispo”, “La inédita aventura de Henry Rider Haggard”, “Los plebeyos hacedores de Frankenstein”, “Itinerario de museo y humo”, “Las fauces del tobogán”, “De barcos fantasmas y otros cuentos”, “El topo y la muchacha de los cabellos lacios”, “Absurdo y linaje” y “El vano justiciero”.