Julián Axat y Médium

MÉDIUM
(Poetica ad bellum)


a Solcito Rodríguez Sabater

dejen que las gargantas de los muertos
en nosotros tomen la palabra

Mahmud Darwich



PERDIDOS EN LA BÚSQUEDA DE SUS VOCES
(Marzo-Mayo)


indagación.

era yo o éramos todos
escribiendo la historia
que escribía
el hoy derrotado
en la abundancia de ayer


resto.

ella me decía que yo era como
un pequeño King Kong

me imagino a mí mismo
de siete meses
golpeando el pecho
completamente desnudo
gateando eufórico por la casa

aplastando hormigas
sobre las baldosas blancas

rojas (las que pican)
negras (las buenas)
mantel (carmesí bordado)

me acaricia la espalda
me cuenta los lunares

me volverá loco
que me cuenten los lunares

78 lunares

¡otra vez!
¡otra vez!

escalofrío

y cada vez que pasa la mano
que apoya su dedo
un meteoro atraviesa mi espalda

¡quiero de nuevo!

y arranca de nuevo

89 lunares

¡no puede ser!

es claro que hay algo que no funciona
King Kong los cambia de lugar
agrega o saca lunares según la ocasión
como jugar
a ser el dios de los lunares

¡nuevo conteo!
¡nuevo conteo!

y arranca de nuevo

100 lunares…

quiero creer
que mi espalda
es un derrotero infinito
en el que ninguna mujer
descifró el enigma

y de sólo exigir de nuevo
vuelvo al piso

a las baldosas
a las hormigas
a mis siete meses

89 lunares

ese es el número

que contó ella


la última vez



“tu eres eso”:

89 lunares


diario de viaje.

una flecha
se hace en el olvido

corren
de una estampida
y durante años
nunca los alcanzan
-pero de pronto-
les rozan los talones
sufren por un tiempo
y luego los pasan por encima

no sé porqué
la flecha
se olvida a sí misma
la rapidez con la que se mueve
se detiene
y muere
en el momento justo
en el que reflexiona
que es trama de puntos
y se apoya en unos
para saltar a otro
y es así
que por sucesión
o inercia
u olvido de sí
se hace la flecha


indagación ii.

seremos nosotros
que buscando pedacitos que nos encajen
nos toca ser generosos
hasta con su última contradicción


diario de viaje ii.

Al momento de despertar
Agamenón
recordó el sueño

cuando pensaba en respirar

moría asfixiado


resto ii.

las mayores novedades vienen de parte de Julián, cada día está más grande, más vivaz; todos los días hace algo nuevo: silabea ta….da… mam… na… hace ruiditos con la lengua, todavía no le ha salido ningún dientito. Se sienta, juega con el corralito, duerme en cuna y en su propio dormitorio, tiene muchos chichitos pero lo gustan las cositas: marquillas de cigarrillos, cajitas vacías, hojas de papel de diario, tapas, corchos, etc. Ahora su chiche predilecto es una estrella de mar color roja y una argolla de plástico. Está hecho un QUIN-CON…que saltimbanquea todo el día. Ya come hasta carne, toma agua en vaso. Empezó a ir a una guardería esta semana, está muy cerca de mi trabajo. ¡Es increíble lo rápido que se destetan los bebes! A mí me parece mentira que ya esté casi en los 7 meses, me emociona verlo dormir, ¡es algo tan dulce! Un Hijo es un sentimiento tan hondo que no se puede expresar, ya no puedo imaginar una vida sin él: es luz, es color, es vida. Pensar que yo tengo un futuro pasado materializado, pasado y presente (tacho esto último porque estoy guitarreando y no sé ya como poder transmitir. No dan mis palabras para explicarlo)


indagación iii.

será la sensación de abandono
o la grandeza del asalto
la que atormenta todo el día el cuerpo

hasta que se decide tener un hijo
y esa sensación se va


resto iii.
(manuscritos hallados en un embute)

en la noche
salgo a revisar cartas
los desperdicios del tiempo
o los regalos del tiempo

lo uno y lo otro

depende de esa noche

montones de papeles amarillos

rapsodas
poemas
denuncias
panfletos
documentos
apuntes
diarios
cartas
cuentos

¿pueden ser la extensión de mi escritura?

¿puedo ser el padre de mi padre?


diario de viaje iii.

calcar un dibujo a trasluz
y superponer los trazos

al poner su ojo a la altura de mi ojo
mi boca sobre su boca
mi lápiz contra el suyo

lo veo

es algo que queda afuera

lo veo

es algo que queda dentro

está ahí

un contorno sobrante que no podemos asir

¿el tamaño de sus sueños?

adentro

mis ganas de seguir buscando

afuera

la impotencia de no poder abrazarlo


indagación iv.

último epitafio
mínimo testimonio

en el desenfreno
de encontrarlos perdidos

¿devuelve
la provisoriedad
de su rostro?

¿la resonancia viva de la voz?


resto iv.
(Lemuria)

A Tite Elicabe y Gustavo Cabarrou


Lemuria
el proyecto de la ciudad del Sol
1972: es una Isla para hombres raros

¿Alguna vez fue Lemuria?
¿Estás allí Lemuria?
¿Es posible Lemuria?

Por los ojos de los compañeros que quedaron
todavía veo
los planos inconclusos de la Atlántida

Encuentro con Tite (Mingo, 15/8/06)
“Te veo y viene a mí el rostro de tu padre… tu viejo era Juan…
entonces creímos que podíamos hacer nuestra la Isla de Pascua,
desde allí saldría el hombre nuevo que
aterrizaría en América algún día…pero te cuento de mis hijos…”

Encuentro con Gustavo
(Gonnet 18/8/06)
“Tu viejo creía en Lemuria, estaba convencido, todos estábamos
convencidos de ese Proyecto, nos pasamos meses pergeñando
ese magnífico asalto: ir tomando en silencio una Isla, hasta liberarla
y construir la sociedad del hombre feliz…pero te cuento de mi novela,
se llama El sueño de Ana y trata de una nena que quiere volar…”.

Encuentro con Silo
(Ciudad de Mendoza, 1/8/06)
“Lemuria ¡un delirio de la época!, entonces vino Armando y me trajo
el proyecto que habían pensado entre varios, te repito: ¡un delirio!...
el humanismo es la posibilidad de encontrarnos sin violencia…”

hace ya tiempo que pienso en Lemuria
pero ya no espero ver salir el sol en un lugar que no existe
y que nunca existirá

creo sí
que hace más de treinta años
en la cara muchos
estaba siendo trazado el mapa de un tesoro
una extraña aventura
que nos guiaría a nosotros
para salir a buscarla

–de algún modo–
todos llegamos a Lemuria


indagación v.

cuál es ese rostro
imposible y real
que yo no podía terminar de encontrar
y que necesitaba develar a toda costa

para seguir


resto iv.
(La caricia de Hamlet)

al salir la luz

hacia la penumbra

de ese aliento
minúsculo

lámina fugaz
que
exhala un niño de siete meses
cuando duerme

con pestañas

patitas de araña

alas de ángel

dudó entonces

se puede

embalsamar una caricia

por si ya no están


digo

para poder usarla

otra vez


indagación vi.

será la historia
o nosotros

que nos pusimos

disfraz de detectives


diario de viaje iv.

hola
Anna o Lucía o como te llames
quería contarte
que hace mucho tiempo
tu mamá me contó
que venías a este mundo

(ella quizás no lo recuerda)

vos todavía
no eras siquiera una posibilidad

pero no sé como
ella sabía
que estabas ahí
en algún lugar

esperando

y tarde o temprano
no sabemos porqué
habrías de elegir
su cuerpo

su historia
sus amores
sus sueños

(en realidad esto último
nunca me lo contó ella
yo lo supongo)

pero bueno
Anna o Lucía o como te llames
quería contarte
que elegiste bien

que por esa razón
que vos sólo sabes

y pronto será borrada
en el momento que nazcas

tu madre
después de tanta espera
te habrá finalmente encontrado

y la historia que recibirás como premio
será un mundo maravilloso

de anhelos
cuentos
cantos
fuerza

¿la magia que vos habías elegido?

por ahora estás en su panza
seguro que pateas mucho
son las ganas de salir al encuentro

Anna, Lucía o como te llames

pero estoy seguro que hubo un alguien
como una extraña y poderosa luz
que te convenció
de entrar a esa panza

no sé porqué misterio
ese "alguien"
alguna vez estuvo cerca

y rozó tu nombre
Anna, Lucía o como te llames


diario de viaje v.

a veces
me meto en el cementerio
y me zambullo en los osarios

desesperado
navego
nado la nada

me ahogo
me ahogo entre fémures y mandíbulas

armo puzzles imposibles
dientes con metacarpos
omóplatos con espinazos

y así paso la noche
escondido
cansado
de tanta originalidad
para armar eslabones perdidos

pero antes de convertirme
en el fracasado “equipo de mi mismo forense”

dejo los huesos a un lado
y escribo un poema

que me devuelve
la piel viva de su voz


indagación vii.

era la foto o el espejo

la que me devuelve
su última imagen
en la que tenían

menos edad de la que yo tengo ahora


indagación viii.

eran ellos
o éramos nosotros

soltando pistas por el camino

para luego juntarlas
y poder decir:

soy ………. yo



diario de viaje vi.
(alter ego imago mundi)

de los tiempos
que recuerdo a mi doble
lo veo
junto a mi cama
en la silla
mientras leo
el lee (no sé que lee)
me detengo
a pensar quién es él
(no es un fantasma)
acaso es algo o alguien
(tampoco mi ángel de la guarda)
me sigue a donde voy
y me habla
a veces me susurra
deseos góticos
ahora que escribo en un Café
él está sentado frente a mí
en la misma mesa
no se pidió nada
(me sale barato mi doble)
y se asoma a mi cuaderno
me espía mientras fuma
intenta leer lo que (le) escribo:

“me iré de de tu lado cuando escribas
la novela de mis sueños, sí, cuando reescribas
la historia de todos nosotros”

hace una muesca como de desencanto
sí de desencanto
no le gusta que lo descubra a mi lado
y que hable de él

de la fisura que nos separa
o de ese delgado halo de distancia
entre la misma dimensión de los cuerpos


última indagación.

cómo hacer

para que la retahíla de un sueño

nos permita hurgar

en su abundancia

y al final

podamos convertirnos

en un niño


un niño
regresa al
hombre que fue

ya no hay engaño

se puede contar


diario de viaje vii.
(el traficante de sueños)

a Camilo Cagni


entre todos los compañeros de viaje
siempre me llamó la atención uno de ellos

trabaja de experto viajante
un Marco Polo sin miedo

atravesando mares y caminos del tiempo
lleva consigo en sus alforjas

(fue construido por él)

un atrapasueños

le basta dejarlo descansar una noche
colgado desde su ventana hacia afuera
y sin demasiado esfuerzo pesca
¿los atrae con su don?

no hay duda que pesca
y ellos solos van quedando enganchados a su red

(porque conviven con nosotros perdidos en el aire)

y trae a la superficie
los mejores reflejos
de estrellas muertas

y con ese resultado
con el cardumen de la voz
con el manojo de imágenes que se nos parecen demasiado

este señor viajero
construye antologías varias
las enlaza o ensalza
con pizca y condimento de nosotros mismos

para vivir de algo

(supongo que vive prácticamente de esto)

para que podamos seguir en pié
para que podamos seguir aquí

perdidos

con las miserias y maravillas

en la variedad de todas sus voces



ÁNGELUS NOVUS
(Junio-Agosto)


El ángel tiene la cara dirigida hacia el pasado
Walter Benjamin



los nuevos detectives salvajes.

a Roberto Bolaño
in memoriam


mientras salíamos en la búsqueda de agujeros en las cosas
el vacío o la mudez
era la tierra perfecta

irrumpir desde la hondura
con un grito a la superficie
rescatar tesoros que nos mantenían vivos

pero ahora
–por claros motivos que nos exceden–
la fosa abisal de un lenguaje
sería esa misma superficie

fraguar voces diversas a los saltos

y desear

desear mucho en zigzag

para que haya una Babel feliz


la velocidad de la luz.

El mismo desgarro
que alguna vez nos invitó a soñar

a fuerza de tragarnos de un golpe

nos decidió luego a escapar

nos enseñó a deambular


lo que queda de

1.
hubo un día que viajé hacia atrás y me di cuenta

–en realidad sentí–

que en el descenso
el pasado disminuye el peso del mundo sobre las palabras

a través del viaje
surge como pequeño hueco
y el silencio ocupa tanto espacio
que deja avivar un fueguito

en ese fueguito
veo abrigarse a los poetas
que como un pan se reparten la rosa
para hacer el amor con ella
pero también la guerra
están todos juntos
no se sueltan
nutren
el abismo de una cadencia

2.
cuando regresé a mi tiempo
el peso del mundo
volvía sobre las palabras
y ese preciado hueco se llenó de ruido

vinieron a mí todos los lenguajes
las habladurías
y el fueguito se apagó

entonces
me di cuenta
que ya no importaba el silencio
el fuego se avivaría sin hueco

3.
pensé
sublimar el peso del mundo
en la necesidad de decir

y donar la voz
para que el hueco vuelva a nacer


tetralogía natural.

-natura ígnea-

escupe tal fuego
que nace de sus entrañas

ese fuego que le vio nacer
ese fuego que ya estaba en otros ojos
y pudo ser depositado allí

siempre corriendo el riesgo:

de quemarse a sí mismo
de quemar a los otros

cómo hacer para que ese don
estalle en vida
transforme el mundo
sea la alegría del encuentro

tal es la naturaleza del dragón:
construir con el tiempo
la intensidad de su fuego
que al tocarlo sea
como la simpleza

como agua tibia que calma

-natura vita-

hay veces que nos miran fijo
están ahí para empujarnos
para capturarnos
para que caigamos junto con ellos
a la miasma de su cotidiano

pero nosotros
escapamos rápido
luchamos contra esa metástasis
y nos vamos lejos de su tristeza

trovamos al mundo humilde
a la gente común
a los pueblos sencillos
desatamos nuestro cuerpo al goce
a donde quiera que vaya:
siempre encuentro
siempre abierto

se trata de componer un canto
que sea ausente de epopeyas
que sólo juzgue a los verdugos
sin dejarnos rencor

para nosotros

sólo alegría
sólo fuerza
sólo placer

-natura alimentaria-

recibo de tus manos tal cuidado
un halago permanente
mi alma que se aquieta
de tus recetas recobradas de abuela
membresía al cuenco de mis labios:

buen pescado
frugal vino
antiguas especies
cocción justa

tus generaciones anteriores
se develan de repente en un plato
sublima tu mirada cada bocado
el gusto preciso que inscribe en mi paladar
y un pacto afrodisíaco
un conjuro echado a su suerte

en la noche milenaria
la mesa es una cama
la cama es un sueño
tu cuerpo
está en mi boca para siempre

-natura onírica-

el miedo nace en invierno
en un sueño
cuando una mujer
llega a la playa

y al acercarse a la orilla

(deja sus zapatos a un lado)

sus pies
se van azulando de a poco

y es por un torniquete imaginario
que calor se mantiene en el resto del cuerpo

es el mar que se arremolina en la garganta

y de pronto

una boca salada
sale del agua

y se traga a la mujer
que es conducida en un extraño viaje
a otro invierno
al momento justo de sus cinco años

está jugando en la orilla

(todavía sin miedo)
(todavía sin sueño)

mientras alguien la mira
para decirle

"será tu miedo"

y el azul avanza
ya sin torniquetes

será todo el cuerpo


el vino o la nada.

un espacio cerrado
dos copas de cristal
apoyadas sobre una mesa

¿enemigas?

dos sillas cerca
dos bocas

¿amantes?

dos manos sobre las copas

¿amigas?

hace frío
mucho frío como para decir algo

y de golpe

la copa toma la mano
que lleva la boca
hacia dentro
y se esconde
en el espesor
del cristal
en un tinte

que se traga
el espacio

se traga
la mesa las sillas
la mano la copa
el espacio
el frío
hasta las pocas ganas de decir

el tinte está solo en el mundo
y brinda con esa soledad
que a veces nos toca
que íntimamente todos conocemos

y luego es el tinte
quien
por no dejarnos
la última gota

se bebe a sí mismo


pacto entre F. Urondo y M. A. Bustos.
(pacto mayor)

se encontraron
y el pacto fue
que de esa noche
de ese imposible lugar
surja
el destino final de la poesía

entonces
convocaron
a los poetas caídos
a los asesinados
a los que se quedaron cantando solos
a los que alguna vez sintieron la palabra justa

todos se hicieron presentes
chocar con sus copas

para que nada sea en vano
para que el hueco que nos separa

a nosotros de ellos
a ellos de nosotros

no pueda ingresar
de nuevo en las palabras


carta íntima al poeta Néstor Mux

son como las tres de la mañana
de un 25 de Mayo de 2006
y me dan ganas de releer aquella carta
que escribiste a tu pequeña Julieta mientras dormía
era un día como hoy
a las tres de la mañana
de un 25 de Mayo de 1973
una carta también dedicada
a todos nosotros
que si no dormíamos
era porque no habíamos nacido

son las tres de la mañana
de un 25 de mayo de 2006
y vuelvo
justo a esa noche
a las tres de la mañana
de un 25 de Mayo de 1973
y tu pequeña Julieta que duerme
golpeo la puerta de tu casa
vine de lejos
a contarte…
(veo en tus ojos ese día)
vine a contarte…
(me quedo en silencio)
no sé que vine contarte…
(y veo un haz de luz que te atraviesa)
que no importa…
que sigas escribiendo nomás
que vine de lejos…
que te traigo un mensaje de tu Julieta de 34
de todos nosotros con 20 o 30
que me tomé el atrevimiento de venir por todos ellos
vine a dejarte un entrañable abrazo


pacto entre D. S. Dorronzoro y D. O. Favero.
(pacto menor)

un amigo me contó
que hace más de tres décadas
en un pacto secreto
se repartieron las esquirlas
de una granada cargada

y cada uno la escondió como pudo

hay quienes las perdieron en allanamientos
hay quienes las enterraron en algún lugar
hay quienes se la tragaron antes de morir

yo creí en esa historia

y un día salí a buscarlas
desenfrenado recorrí casas
pregunté a sus hijos
revolví patios
parques
comisarías

pero nada
ningún rastro

entonces puse un aviso en el diario:
“compro esquirlas, pago cualquier precio”

y así fue como fueron apareciendo
sosías perfectas
esquirlas igualmente hermosas

allí estaba mi colección:

las estridentes
las silencieras
las puras
las automáticas
las reventadas
las eruditas
las experimentales
las exquisitas
las mínimas

las puse todas juntas
para armar la granada

todo era inútil
no detonaba

entonces salí de nuevo a recorrer el mundo
siempre con el mismo afán
el de recuperar aquella granada perdida

para hacer volar algo de mí
algo de los otros
el sistema de la crueldad

hasta que un día
finalmente
las encontré

para mi asombro
estaban allí
ante mi vista

diseminadas
entre los pliegos (sin imposturas)
de las voces

disueltas
entre cuerpos ausentes
imposibles de juntar

llamé a mi amigo
y le dije:

la granada
detonó hace mucho

me dijo:

ya lo sabía,
sólo quería que lo descubrieras vos mismo



LA ROSA PERDIDA DE CLAUSEWITZ
(Septiembre)


En la poesía, siempre es la guerra
Mandestalm



indagación.

era yo o éramos todos

saliendo a buscar
la rosa

para hacer la guerra
por otros medios


resto.

pronuncia una voz:
“había una vez”

esa cierta voz.

y de pronto:

¡PUM!
explotó una cosa

¡PUM!
¡explotó otra cosa!

es acaso la velocidad
a la que viajan
algunas canciones
o los meros dichos
y rumores

¡mandinga de qué labios!
¡secuaces de esa vez!

no sabemos bien

(me dijo)
a veces

(dice el sabio)
sí que no sabemos

(digo yo)
es más rápida esa voz
que el grito
un simple enredo

palabra trastabilla
en la forma
acaso son tortuga
verso sin sabor a pólvora

sin fricción no hay luz
sin esa cierta voz

las cosas
no explotan

no cambian de lugar


diario de la guerra.

y un día abrí los ojos

entonces escuche a una voz que decía:

si las palabras ya no explotan

entonces…

que explote el hombre


resto ii.

el pájaro bomba
ya no es un especie de ave
o un medio de intercambio
llevando consigo
el poema de la victoria

desde una cárcel
a un escondite

no necesitan
ser perseguidos por helicópteros

ahora
uno es pájaro
el telar de sus trinos

composición única
que conjura en un canto
la crueldad en pocas palabras

y su posible desintegración


indagación ii.
(arte bélica o buscando a Marilyn)

*
salir a buscar el mejor resto
para que lo irrecuperable sea
el peso de un fragmento olvidado

ingresar en el blanco y negro

y que la palabra en colores
reescriba
la distancia entre nosotros y ellos


**
el rostro de una mujer fotocopiado
dice la copia: esto no es el rostro de una mujer

mi cara en varias fotos
dice la copia: este es el rostro de un simulacro de Frankestein


***
una rama en el rincón del jardín
y un pintalabios al lado

¿despojos de una sombra?

y si agregáramos:

una hoja de papel
la pintura de unos versos

¿altar de doncella?


****
tener que vaciar a la luna

¿escalpelo o verso?

como pecho atumorado


diario de la guerra ii

al cerrar los ojos
escuché la voz:

… y los pedazos del poeta

serán repartidos

para alimentar niños

con fusiles en la boca


resto iii.

Pienso en una guerra, de derecho o de fuerza,
de lógica muy imprevista, tan simple como una frase musical

Arthur Rimbaud


cruzar el mar confundiendo al cielo
para despistar a los soldados

para evadir a la policía
se puede invertir el canto

la trampa consiste en seguir asaltando las nubes
pero sitiando las aguas

que ellos pasen y caigan
enredados en nuestros torbellinos

mientras repitan las formas de su tierra
será la trama subterránea del árbol

la velocidad y el vacío de sus palabras
será la estrategia del caracol

si germinamos pequeños destellos en la palabra
será la trama del clavel del aire

y que broten
perdidos
(como células dormidas)

total
cuando todo implosione

nunca sabrán

que estuvimos allí


diario de la guerra iii.
(guerra de guerrillas contra uno mismo)

todas las noches
escribo en mi diario

“conócete a ti mismo”

como un serrucho délfico
cortando
partes de mi cuerpo
cuento lo acontecido

¡y las letras que no encajan!
(soy más dilséxico que disléxico)

“conócete a ti mismo”

escribo:
cogí todo el día, hasta sentir
como un dolor punzante en el miembro…

y en esa tabla de composición imposible
(creo más en la disexion que en la disección)

volví a escribir:
ayer me vestí de mujer
y me rompieron el kulo varias veces

mi diario no re-presenta
las mejores imágenes
es muy burdo
cochino

“conócete a ti mismo”

mi diario de vida
es una guía para pasar de página
y des-ha-cerme
¡aparecerme!

hoy por ejemplo escribí:
en vez de despojar al SER junto a P. Celan
(se dice develar bruto)
y a los impostados farsantes del silencio
salí a robar libros por ahí
cuando el librero se despistó
me afané la Montaña Mágica de Thomas Mann
me metí el ladrillo en la mochila

“conócete a ti mismo”

como ven
la forma de mi cerebro ya no es la de una ametralladora
tiene los vericuetos de una nube


restos iv.
(armapoesías de City Bell)

lunes.

excavada
vos


maravillosa
raja
memoria


racimos
moviéndose


charcos
de monstruo
relámpagos
cuya
belleza
dejó


martes.

12: AM
dejó memoria
excavada
raja
de racimos


12: PM
relámpagos
dejó
monstruo
belleza
de vos


miércoles.

dejó
excavada
memoria
relámpagos


monstruo
de cuya raja


moviéndose
charcos
racimos
belleza


jueves.

12: AM
dejó
relámpagos


12: PM
maravillosa

dejó
memoria
charcos
monstruo


viernes.

dejó
racimos


vos monstruo
de memoria


belleza
raja de charcos


sábado.

12: AM
memoria
vos
maravillosa


12: PM
dejó
moviéndose
vos excavada


domingo.

12: AM
dejó
charcos


12: PM
dejó memoria
raja
de belleza

Julián Axat nació en La Plata en 1976. Publicó en poesía: “Los Albañiles”, 1994: “Peso Formidable”, 2003; “Servarios”, 2005; Médium, 2006; “Ylumynarya”, 2008. Es director de la colección de poesía Los detectives salvajes de Libros de la talita dorada. Vive en City Bell.
Foto: Elena B. Núñez. Archivo de la talita dorada.

Poemas de Mario Trejo, selección de El uso de la palabra


ORGASMO


1
Breve vida feliz
Breve muerte feliz


2
Pasó ya el tiempo de destrucción.
Atrás quedaron los mordiscos del cáncer
los huesos roídos o furiosos
historia de un momento
de un segundo
de un estrépito
historia de una mujer desnuda lentamente.

Se enciende entonces el primer recuerdo
infancia de cordones arqueológicos
invisibles y vivos
violentas presiones de la luz
escenas resbalosas
recuerdos de mercurio.

Pronto me vi
en medio de los primeros tumultos
adicto ya a la muerte
luto tenaz que nunca me abandona.

Delirio de las familias
bacanal de ciegos en un país de sordos
la consigna es huir
volar hacia el sol de la noche
explosiones de nombres
rasgos risas agujas
crepitaciones olorosas
sílabas cazadas una a una
erecciones viajeras
angurrias cardinales.
Aquí está la clave:
huir.
Regresar es nacer.


3
Huir de la pequeña historia.
La anécdota me saca de quicio.
Vivamos el Gran Cuento.
Estoy traduciendo.
Hablo una lengua que apenas conozco
sonidos heredados
robados a lo lejos
ruidos enfermos de cultura.
Yo quiero hablar mi lengua
lengua huérfana
asesina del padre y de la madre
lengua experta
jerga de la experiencia.
Tartamudeo
gruño
digo sólo estertores.

La garganta se seca
vomito canciones mongoloides
y mi madre junto a mí
repite que me deja para siempre.
Un aeropuerto está cerca.
Siempre será así.


4
Volvamos al Gran Cuento.
La Historia
parida o parturienta.
El pulgar que se opone a la palma.
Milagro de la mano.
Sentidos.
Oreja lengua nariz
y sobre todo piel y ojos.
Escribo al dictado.
No me disculpo.
Hay poco tiempo.
De un momento a otro
de un hombre a otro
no hay más que la distancia de una imagen.
Ni ilusión ni realidad.


5
Los ejércitos se encuentran a las puertas de la vida.
Vienen con todo.
De los sables caen gotas de asco.
Los caballos bufan
y los búfalos se acercan al galope.
No hay que errar el tiro.
Queda una sola bala.
Apretar bien el arma contra el hombro
contener la respiración
hasta que el universo todo se detenga.
Sólo un ojo sobrevive
y el miedo es la bestia que galopa hacia nosotros.
La mano tiembla apenas.
La salud está crispada.
Sólo falta disparar.
Breve vida feliz.
Breve muerte feliz.


6
La bala contra el búfalo.
Ella
la que quiero
entre el búfalo y la bala.
Ahora todo es puro espacio que cruzará su sombra
su fantasma
su cuerpo real que los buitres comerán más tarde.
Porque búfalo y bala
han llegado juntos a ese cuerpo querido.
Mujer poesía libertad justicia.
Ella
mi vida.
Los amigos nos rodean de calibres.
Los buitres siguen leyendo
y en el planeta sólo retumba mi soledad.


7
Nostalgia de palacio o de caverna.
Allí todo hubiera sido diferente.
No me quejo.
Sólo quiero aclarar.
Quise hacer el primer fuego
y otros lo habían hecho antes.
Quise incendiar los castillos
y solo quedaban las ruinas.
Mi cuerpo acude a la ceremonia.
Es lo último que recuerdo.


8
Pero entre tiempo y conciencia
es necesario que ocurran algunos relámpagos.
La sombra será entonces
más nítida que el objeto.
Llueve desde hace meses.
Nieva en la Cordillera.
Los caminos están bloqueados.
Resbalo sobre el hielo.
Ciego en el viento blanco.
La ropa no termina de secarse en mi cuerpo.
Estoy aterido.
Elijo o me atrevo a los nombres propios.
Regreso a los imperios concretos.
Estoy a punto de verdad.
Vacilo
acudo a la estrategia
oculto el nombre de los cuerpos
amados y amantes
de esas voces amigas y enemigas
de ríos y montañas
de mares y desiertos
de locas avenidas en locas capitales.
No importa en qué lugar
una palabra hará siempre de látigo.


9
No hay nada más honesto que la necesidad.


10
Ha llegado la hora.
Confesaré.
Daré datos precisos.
No mentiré.
No caeré en contrabando.
Tomaré todas las drogas.
Acataré lo sagrado y lo profano
su único hijo
nuestro dolor.
No codiciaré la muerte del prójimo.
Me revolcaré sólo de amor.
La noche, sabemos, etcétera, etcétera, etcétera.
El alba
ya lo dije
es oficio de sobrevivientes.


11
Orgasmo
Breve vida feliz
Breve muerte feliz

En él vengo al mundo
en él soy Dios
el universo me recibe
soy el sol
y soy el relámpago que me mata

Breve vida feliz
Breve muerte feliz

A Fernando Birri



APUNTES PARA UNA CRÍTICA DE LA RAZÓN POÉTICA


Digamos, por ejemplo:
por un punto dado fuera de la luna
sólo podrá trazarse a dicha luna
una perpendicular y sólo una.

O también:
llámase barroco a todo aquel
para quien la distancia menor
entre dos puntos es la curva.

Proposición:
pasar de la poética de la moral
a la moral poética.

Ejemplo:
de dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo:
de la derecha cuando es diestra
de la izquierda cuando es siniestra.

En resumen:
más vale ser cabeza de león
que cola de ratón.

El mejor modo de esperar es ir al encuentro.


LABIOS LIBRES


Al cabo de las tierras y los días
de horarios y partidas y llegadas
y aeropuertos comidos por la niebla
enfermo de países y kilómetros
y rápidos hoteles compartidos

Luego de esperas
prisas
y rostros y paisajes diferentes
y seres encandilados por el olvido
o abiertamente besados por la vida

Después de aquella amada
y esa otra apenas entrevista
mujeres cogidas por mi soledad
y ahogadas por las bellas catástrofes

Luego de la violencia y el deseo
de comenzarlo todo nuevamente
y los errores
y los malentendidos cotidianos
y los hábitos torrenciales del trópico
y noches acariciadas por el alcohol
y tabaco fumado con tanta incertidumbre

Al cabo de un nombre que no me atrevo a decir
y de alguien que yo llamaba Irene
de cierta voz
cierta manera de clavar los ojos
al cabo de mi fe en el entendimiento de los hombres
y en el corazón de ciudades y pueblos
que nunca sabrán de mí

Luego de tanta tentativa de huirme o enfrentarme
y comprender que estoy solo
pero no estoy solo
al cabo de amores corroídos
y límites violados
y de la certidumbre de que toda la vida
no es más que los escombros
de otra que debió haber sido

Al cabo del hachazo irreparable del tiempo
sólo puedo blandir estas palabras
esta obstinación de años y distancias
que se llama poesía


LOS CAMPEONES DE LA NOCHE


Ninguna ley tengo para ofrecer
ninguna profecía
salvo la muerte y las revoluciones victoriosas

Dejemos entonces al guerrero en paz
y a los hermanos rotos en medio del camino
Pasemos al sacrificio
La ceremonia está servida:
abrazos celebrados detrás de la ciudad
besos en andenes movedizos
mudas consignas en salas de espera
y a veces ni un guiño
nada para despistar
nada para sobreentender
sólo los ojos lacios como en mesa de póker

Ya no podremos ser los elegidos por el sol
los cachorros feroces que asombrarían al mundo
Apenas sí hemos nacido sin querer
viejos desconocidos a quienes llamo mis amigos
perdidos en el trasbordo y sin saber qué tren tomar!

Pero mis compatriotas juegan a dormir y a olvidarse de todo
borrachos que invocan a Dios como a una deuda de juego
soldados que hacen patria en los umbrales
pálidos maricas dispuestos a fingir hasta el alba
parejas para las que ha terminado sin gloria
esta noche en la que tanto creyeron
y también el húmedo insomne
que mueve sus ojos desde el hospital
acechando el ruido de los libres
aullando por la droga que le traerá el olvido
el negro paraíso que es dormir una noche

Y aquí
en el centro de la ciudad
las tiernas actrices leen su nombre en el diario
y los tenebrosos también quieren saber qué pasa en el mundo
mientras los coches llevan solitarias parejas
y todos tanteamos una cama y un nuevo sueño
y la mañana viene trayendo la luz y la paz
pero no para todos
apenas para nosotros
los ganadores
los verdaderos campeones de la noche

A Paco y Juan,
fechadamente



HABLEMOS DEL LOBO


Solidario en la nieve olfatea
Perseguidor de huellas y de tufos

La víctima comparece

Salto
Dentellada
Sangre sobre la nieve
Breve pasión que otro verdugo
Desde lejos
Abolirá de un balazo

El reino de la necesidad no conoce moral


HEGEL VOYEUR A ORILLAS DEL MAR ROJO


Rabiosos son los lobos del verano,
aullido a pleno sol, baba y colmillos
que arrojan salomónicos cuchillos
contra la flor oscura de tu ano.

Desnuda contra el mar, llevas tu mano
de guante negro hacia los sencillos
repliegues de tu carne, los anillos
elásticos de tu sexo anglicano.

Catorce mil trescientos veinte orgasmos
fueron los días que vivió el hirsuto
fornicador sobre el que hoy cabalgas.

Obsérvalo observarse en tus espasmos
como Hegel se espiaba en su Absoluto.
Siéntele hundir su angustia entre tus nalgas.


DE PUÑO Y LETRA


Me doy por vencido.
La religión la mafia
la política y el fútbol
el ejército y la moda
mueven más gente que yo.

Son millones o pocos
pero totalmente decididos
al todo por el todo.
Yo sólo tengo que ver
con las pequeñas multitudes
de un cine de trasnoche
con la soledad de los jugadores
que ofician una partida de ajedrez
con la tibieza de algunas mujeres.

Leo
vuelvo a ver una vieja película
hago noche en Coltrane
y estiro el brazo y acaricio a mi bella
que fuma y ahora me convida.


SOLICITUD DE CLEMENCIA


Yo sólo pido perdón
por haber besado las playas del Mar Rojo
haber visto las luces de Aqaba en el amanecer verde
haber tomado mate entre el humo de los asesinos
haber temblado ante el incesto
de pez piedra con las piedras
del sol con la belleza
de mis sueños con la realidad

Yo sólo pido perdón
por haber inventado las montañas de Arabia Saudita


ABAJO LAS MÁSCARAS


Hablando de Musil, Broch recordaba que para Hofmannsthal
el mejor escondite de la profundidad es la superficie.

Rimbaud ejerció durante tres años su sarampión poético.
La poesía no se repuso, todavía.

Gallois expulsó su ecuación la noche previa a su muerte en un duelo.
Tenía veinte años. La ecuación persiste.

Hokusai pedía ciento diez años de vida para que todo el mar cupiese en un punto de su pincel de marta sibilina.

Para J.B., la vida duraba menos que un balazo. Jane Bowles: qué angustia elegir en un menú, cuando hay tan poco tiempo!

Atención. El primer suicida fracasó. En una noche que aún olía a dientes de sable, la rama no resistió a su peso.
Pero el gesto perdura. Descubrió la cultura profunda, la que dice no desde una superficie que nos enceguece.

Avancemos, espada en alto, entre esta selva de antifaces.

a Juan Andralis



Selección de poemas de José María Pallaoro. De: “El uso de la palabra. Antología personal”, Ediciones Colihue, 2004. Imagen: detalle tapa “El uso de la palabra”.

Mario Trejo nació el 13 de enero de 1926 en La Plata
.

Más poemas de Mario Trejo en AROMITO.

Luis Pazos: Selección de El cazador metafísico 1


Tapa El cazador metafísico. Poesía reunida 1
Libros de la talita dorada, 2011



Selección de poemas: José María Pallaoro



EL ARQUITECTO DE LA NADA, 2000


I

Todo lo demolió.
Hasta los cimientos
y aún más.
El sol
el frío
la lluvia
el viento
golpearon
su cuerpo desnudo.
Ya sin techo
se dijo libre
hasta que comprendió
que era prisionero
de la más inexpugnable
de las fotalezas

la culpa.


V

Olvidó
diseñar las ventanas.
La casa solo es
pisos
techo
y paredes.
Su único habitante
ya no recuerda
cómo entró.
Lo único que sabe
es que jamás saldrá.


IX

No había
a su alrededor
ni muros
ni rejas.
Sin embargo
sabía
con absoluta certeza
que era prisionero.
Se miró
en el espejo
y vio el rostro
de su carcelero.


XI

¿Cómo destruir
y construir
al mismo tiempo?
Ni la magia
ni la ciencia
ni el arte
caras
de una misma moneda
responden su pregunta.
Contempla su rostro
reflejado en el estanque
y encuentra la respuesta.



XIV

Tuvo una pesadilla

soñó que construía
un templo
para un dios
repudiado por los dioses
y adorado por los hombres.
Las paredes eran de sangre
y los cimientos de huesos.
Mintió al decir
que estaba horrorizado.
Era lo que siempre
había querido
construir.


XVII

Tanto amó
que se quedó
sin sangre en las venas.
Sin lágrimas
en los ojos.
Sin voz
en la garganta.
Sólo le quedó
el grito.
En ese abismo
habitó.


XX

Su morada final
fue un desierto
sin nombre

la casa
de su padre.



SAMURAI, 2006


Una bestia sin
santuario
pidió al samurai
refugio en el filo
de su espada.
La sangre
formó un río
que recorrió
la faz de la Tierra.
Sólo los guerreros
son fieles
a sí mismos.



El samurai
sólo navega
en mares de sangre.
Los cuerpos despedazados
de sus víctimas
alimentan los monstruos
que habitan
el fondo
sin fondo
de su mar.



El samurai
no escribe
la ley
en el papiro
ni en la tabla
de barro.
La escribe
en el acero
de su espada.
Desangra al enemigo
porque sólo la sangre
calma su sed.



El samurai vive
en el viento
que arranca la piel.
En el sol
que calcina la carne.
En el frío
que quiebra los huesos.
En la lluvia
que ahoga las ciudades.
En el mar
poblado de monstruos.
El samurai vive
donde la vida
no puede.



El samurai
miró el agua
y no le importó
porque supo
que nunca la bebería.
El samurai
miró la carne palpitante
de la presa
recién cazada
y no le importó
porque supo
que nunca la comería
El samurai
se miró
en el laberinto
de los espejos
y supo
que se devoraría
a sí mismo
porque nada
debe sobrevivir.



En la batalla final
decidió
herir de muerte
a la noche.
Un mar de sangre
gritos y profecías
cubrió el universo.
Cuando la oscuridad
murió
la eternidad fue luz.
Los hombres leyeron
en el filo de su espada
el testamento del samurai

Les dejo el sol.




Luis Pazos nació en La Plata el 5 de agosto de 1940.
Foto de Elena B. Núñez: Luis Pazos y José María Pallaoro
.

Enrique Arau (1950-2010): Cartografía / mapaentrelíneas, libro inédito


“Relieve”, obra de Enrique Arau


Homenaje a
Enrique Arau
(1950-2010)

C A R T O G R A F Í A
mapaentrelíneas


A un abedul

"La libertad no es nada, si no es la libertad
de vivir al borde los límites donde toda
comprensión se descompone."

Georges Bataille
1887 - 1962



_
PRIMER PRÓLOGO

En un momento aciago,
insospechado, insoportado
comenzó
una presencia.

Ignoré casi todo
lo visible-imposible
como un descanso de diamantes
en la cuna libre del deseo
para nadie visible-imposible.

Luto visual más serenidad.
Sólo las manos yendo y viniendo
entre agua. Ninguna higiene,
remedio precario.

Amalgama sobre una esterilla flotante.
Espejo del retrato
y luz tranquila
arreglando las sombras
y las nubes.
Y pintando
siempre con azul, en este tiempo
que percibo apenas gris.

Cada mañana una época
desencajada de los calendarios
tan extensa como el desierto
en donde el agua se hizo arena
a causa de tanta sed.

No hay que acostumbrarse, sino
aprender a detener las sorpresas.


_
SEGUNDO PRÓLOGO

Sin fechas, sin comienzo
ni fin, seguramente.
Lo impreso está grabado
con letra leve,
profunda,
acariciada, ó
víctima de inocencia compartida
entre uno y el mismo,
posiblemente tallado en la piel
del lado interno.

Hay una brisa azul.
No se comprende.
Similar a una época cuando
asociar colores con sentidos
como iluminación
en la palma de una mano ajena.

Pudo ser
la pluma del ala de un ángel
errante, ó
la sombra incómoda del Daimón
que pasea sueños y curiosidades.

No hay que acostumbrarse, sino
aprender a detener las sorpresas.


_
UNO
(15 de marzo?)

¿Estás allí?
No me queda voluntad
pero algo precipita como
sentidos que giran sin rumbo
enfrentando brújulas,
después de los puentes rotos.
Veo en mi casa un tiempo necesario.
Voy. Sin sombra. Voy.

Para agrandar el mundo
resulta imprescindible
sacar objetos,
vaciar alrededores
la cocina
la heladera
los archivos.

Tirar recuerdos barrocos al barranco.

Dejar los ojos en los vidrios
luego
extraer los restos raspando
los bordes del silencio.

Pregunto al vacío
que-es lo mismo-que
una estación de buses cada madrugada
cuando se detienen los sonidos
del que viaja
irremediablemente.

Pero no queda voluntad,
salvo el azul.


_
UNO (bis)

Hay una copa de vino y un pan
deshaciéndose en la mesa.

Años atrás, poética de una Revolución,
se creía celebrar con el recuerdo
la vigente señal del día
cuando los símbolos fuesen despejados,
pero
se suspendió el intento
el día que partir fue no venir
a compartir
el sacramento.

Estar donde fuese estar.

Una pasión es un insulto
así la enseñe el Cielo
o la invente
"alguien que anda por ahí".


_
DOS
(11 de junio?)

Veamos:
¿llevarías mi nave
hasta la rada del costado del puerto?

A las seis de la tarde cada día,
una copa de wisky en la cubierta,
los ojos entrecerrados
en medio de
atardeceres magentas como en Sydney
ó en Calmayo. El mismo sol.
Caídas soberbias, ligeras.
Entonces,
pondría mi mano en la cintura,
me apoyaría en la espalda del viento,
hablaría solo.
Hasta el último cigarrillo, mejor aún,
hasta que el último cigarrillo
encienda otra marca en la piel del mismo dedo.

En ocasiones
cultivaría el sueño
de sol a sol.

Pero esto es el mar ¿verdad?
suave e inseguro ¿verdad?
Esto es el mar en donde flota
la astilla imperceptible
que es mi nave, del mismo color
del mar.
Debajo. Abajo.

Me digo "sí" para verte en la orilla.
Me digo "no" para espantar tu asombro.
Me digo "tal vez". Obstinación fatal.

Las geografías hacen idiomas distintos. Y signos.
¿Cómo trasladarte a esta espuma que siempre se estrella
contra la arena del comienzo de la tierra?

A horas de emprender el regreso
por supuesto, a cualquier parte,
la voz no es sonido sino eco.

No habrá inauguración de piel a piel
tampoco emisión de partículas urgentes,
sólo lo permanente, la metáfora,
que se yergue contra toda marea
que ilumina el vuelo equivocado
que al quebrar cada pulsión
que hace años,
lejos de mí,
será igual así.

Tanto he deseado tus silencios
ó alguna imagen
para asustarme de Belleza,
porque
"después de ti, la pared".


_
TRES
(23 de abril?)

Hoy he querido el sueño
para ofender profundamente a lo real,
que resucito, sentado en la cubierta de mi nave.
Ella deriva sin rada ni puerto.
Bebo el mismo wisky
y fumo cigarrillos
incomparablemente propios.

Cuando (en el Jardín) reúno habitantes
siento el favor del Absurdo
en la gestión primaria de la tierra.

Como en el mar, en el Jardín o en la tierra,
los horizontes se acuden convocados
al punto del embrión,
insoportable ó alerta.
Un nido de moléculas oscuras.

Celebración de gratitud con la materia.
Todo lo que no existe está presente
porque acaba mi trabajo
al principio de la espera.

Creo que si pudiese acumular espesores
tendría sentido el mar bajo mi barca,
tendría sentido el Jardín y la tierra.
Sería legítimo aceptar
que nadie indicará
dónde la rada,
dónde el puerto.


_
CUATRO
(8 de septiembre?)

Se ha declarado el secreto.

Circunstancias en cascada insólita.

Ahora que reúno palabras
en esta lejana región del sur,
me siento en las vías de un tren.

Todo se ha ido ya
en elipsis
como cuerpos evaporados (esto sucede)
y tomo por asalto las ciudades.
Barcelona, Estrasburgo, Nueva York, Madrid,
Bangkok, París, Buenos Aires, Roma…
Me confirmo extranjero,
duermo en aeropuertos.

No pertenecer puede parecerse a no sufrir.

Entonces no toco un rostro.
No lo busco, no lo encuentro.
Lo provisorio y lo efímero.

Siento una pena húmeda
similar a hoteles
diferentes-iguales.
Hospitales
diferentes-iguales.

El círculo escondido,
territorio propio como movimiento propio
reuniendo lo extraño
como cosas propias:
las que no tengo y las que necesito.

Del modo que sea la vida
siempre se arriba a un espacio
parecido al cuerpo en que se habita.
Por eso es posible
que todo haya sido dicho, aunque falte
el último decimal
de Phi.


_
CINCO
(23 de agosto?)


Esto que emerge de la tierra
como agua
no es agua ni vapor
no es siquiera, dolor.
Se ve agitarse mientras sube
hasta el Primer Cielo
donde los átomos rojos
se detienen.
Abismo surgente y vientos.

Se escapó la Gracia
envuelta en abadías, en conventos,
en mezquitas, templos ó confesionarios,
allí donde lo puro hace estragos.

Me digo como siempre que ya es tarde
resulta imposible acallar
el dolor en la boca
cerrar los ojos.
Es imposible.

Ayer, la misma roca
nombrándote
se quebró y de allí también
hoy emerge humo.

Sólo lo que estremece es cierto.


_
SEIS
(12 de abril?)

Un loco deambula entre las sombras
buscando la suya.

Un golpe audaz unió lo estrecho,
nunca sucede, ni mañana.

Sigue atravesando-horizontal
la víctimasesina
en el piso mojado de una calle
cuando se abre el Cielo.

Observando un punto fijo,
por la periferia habita un punto excéntrico
y esto explica lo opaco
porque también en cada giro
la velocidad cambia. Buenamente cambia.

Siempre que se emite
desde afuera de la pura verdad equidistante
desde donde, simetría radial de los sucesos,
se impregna lo seguro de certezas.

Equidistante es,
invariablemente,
distante.


_
PRIMER EPÍLOGO

Te matan, ¿te das cuenta?
Te matan porque sí, como
en Bosnia, en el Líbano o en Bagdad.
Te matan.
(Alma y cuerpo son lo mismo).
Después se sienten tan bien, después
cuando tu fusil está indefenso.

Alguien pronuncia un discurso
a favor del Bien
y en el mundo rezan aliviados
tras tu muerte,
alabando el triunfo del Bien.

Cuando tu fusil está indefenso.


Y, sin más,
en el país N.N. (nunca nadie) se dice qué está
bien y qué está mal pero conviene no inquietarse. Quien sabe que todo está bien y está mal al mismo tiempo vive empirado en su pequeña casa blanca que es maravillosa y querible como algo parecido al alma.


_
SEGUNDO EPÍLOGO

Desfilan esta noche las estrellas
interrumpidas por luces, a veces,
repaso violetas, grises o azules ultramar
sobre el mapa accidentado, oscuro.
El Cielo me parece tu cuerpo.

Alma y cuerpo son lo mismo.

Te extraño
Infinito
Te deseo
Aunque demore emigrar.

Fue emboscado este quehacer, atrapado.
Ausente
quiso la suerte despedirse temprano
ó
despedirse en-tramos.

Paisajes en distintas-distantes latitudes.

Tanto ruido en el vértice del sol.

Estoy seguro que
para sellar el descanso
habrá que encontrar el meridiano
construido sólo con
lo que se entendió.


Y, sin más,
tras exigir al decir hasta su zumo, resonancias
previsibles, resulta evidente que corresponde ahora no des-
pertar de la primer emoción. Luego, dejar al duende circular que muestre en esta cartografía, los territorios escondidos.



_
Cartografía. Mapaentrelíneas”, libro inédito de Enrique Arau (Calmayo, Córdoba, 23 de agosto de 1950 – 29 de junio de 2010). Platense por adopción. Escultor, grabador y pintor. Poeta.
_
Foto: marcos de los santos
_
POESÍA LA PLATA agradece a la poeta Inés Aprea que nos acercó este libro.
_

César Cantoni: Diario de paso, selección


Foto: César Cantoni. Archivo de la talita dorada.

_
02.05.05

No eras mi tipo, como se dice,
pero, de haber podido, te hubiera regalado
los jardines colgantes de Babilonia,
aquella noche, en la desolación
de un parador de ómnibus, en medio de la ruta,
mientras esperábamos rehacer la marcha
que nos devolvería a La Plata
y el verano se apagaba sin gloria.

(Epílogo para un viaje de vacaciones)

_
05.05.05

Cada mañana, al despertar,
leía invariablemente el diario
sentado sobre el inodoro.
Y toda la belleza del mundo le sonreía,
desde una de las paredes,
en los labios sensuales
de una chica de calendario.

(El tío de Villa Crespo)

_
10.05.05

Si nada es gratuito,
me animo a decir
que ese puntito negro,
esa pequeña deyección de mosca
en la testa brillante –magníficamente
tonsurada– del santo de yeso
que está sobre la cómoda, es una crítica
a la fe iconoclasta de la casa.

(Si nada es gratuito)

_
29.06.05

Caminamos por la playa hasta la escollera,
un poco en la tarde, un poco en nosotros.
(Antes te habías reído de mi sombrero de paja.)
Descalzos, entre las piedras, los pescadores lanzaban
o recogían sus aparejos. Un pequeño navío,
que parecía sacado de una agenda turística,
se deslizaba imperceptiblemente sobre el horizonte.
(“Algún día, me gustaría habitar una casa frente al mar”, dijiste,
siguiendo con los ojos la línea de la costanera,
mientras un pescador devolvía un zapato muerto a las profundidades.)
El viento soplaba cada vez más fuerte
y el oleaje empujaba las boyas a la orilla.
Esa noche, en ese mismo sitio,
nos poseímos bajo la impávida luz de las estrellas,
no como quienes juran amarse para siempre
sino simplemente como quienes se aman.

(No como quienes juran)

_
14.07.05

Pues bien, éste es el mundo conocido
y no hay prueba de otro por ahora.
Los aviones se estrellan, los barcos naufragan,
los trenes descarrilan... En la guerra,
en medio de un sismo, en el quirófano,
la gente agoniza lastimosamente o muere de golpe sin explicación.
Esta mañana, para ser preciso,
un camión, que llevaba hortalizas,
atropelló a la perra del diariero y le rompió una pata,
sumándole un nuevo dolor al devenir.
Si yo fuera católico, diría que el Supremo sabe lo que hace
y no jaquearía al dogma con preguntas.
Está claro. Pero he aquí que, en el fondo, sigo siendo un niño
y aún conservo la manía inquisidora
de abrirles la panza a los juguetes.

(Éste es el mundo)

_
20.07.05

Es cierto, Cioran acorraló al demiurgo
hasta dejarlo sin respuestas,
pero su pensamiento fue tan devastador
que la gente prefirió, en general,
otras verdades a su verdad amarga,
una visión más amable e ilusoria de lo creado,
más complaciente con sus expectativas,
como quien se contempla de paso en un escaparate
y cree ver en el perfil grotesco
la belleza que no tiene.

(La gente prefirió, en general)

_
21.07.05

A veces, no descarto que el mundo constituya un sueño.
Otras, me inclino a creer que sólo se trata de materia acrítica.
Por lo demás, siempre surge un patético dolor de muelas
que excluye cualquier duda sobre sí.

(Puesto a especular)

_
26.07.05

1.
A unos se les revela la Virgen;
a otros, el Demonio.
A mí se me reveló la Nada.
Soy el nuevo gurú del siglo XXI
y hablo en nombre de lo que no es.

2.
Creo en el tiempo infinito,
no en la eternidad;

en la inmortalidad del cuerpo,
no del alma;

en la resurrección de los muertos,
pero sólo en este mundo.

3.
Mi dios me recuerda
que soy inmortal;
el carro fúnebre del tiempo,
que voy a morir.

4.
No pediré perdón,
no seré absuelto,
no levitaré tras la muerte,
no reencarnaré en mi cuerpo ni en otro,
no resucitaré en lugar alguno.

Simplemente me despediré de ustedes,
convencido de que no volveremos a encontrarnos.

(Breviario de herejías)

_
18.08.05

Con el último sol muere la ilusión del día.
Los negocios bajan las persianas
y las calles van quedando desiertas.
El canillita apila, entonces, los diarios matutinos,
hace un fardo con ellos y los deja en el suelo.
La pequeña florista, mientras tanto,
con la piel erizada por el frío,
se abriga como puede contra las paredes.
Desde la cocina de los restaurantes
llega ahora hasta la puerta el típico olor de las frituras
y los bares acogen a putas y dipsómanos.
En la esquina de la Universidad,
una mujer, que blande un crucifijo en una mano
y aprisiona una Biblia en la otra,
anuncia a los desavisados el final de los tiempos.
Artera, la noche avanza hacia el momento exacto
en que el suicida apretará el gatillo.
Sí, todos los proyectos de vida fracasaron a esta altura
y el mundo parece cansado de rodar.
Cuando el viejo mendigo se duerme finalmente
sobre un lecho de bolsas y cartones,
ya no es posible esperar ningún milagro.

(Con el último sol)

_
12.09.05

No escribía al dictado del corazón,
sino del hígado cirroso.
No escribía para los hombres satisfechos,
sino para aquellos que sufren
la quemadura de la vida.
No escribía porque la poesía
fuera capaz de redimir al mundo,
sino porque estaba seguro
de que no existe salvación.

(Bukowski o le mal de vivre)

_
24.12.05

Un Papá Noel sonríe al que lo mira
desde el escaparate reluciente
de una casa de regalos.
Con espíritu celebrante,
la gente se agolpa por la calle,
cargada de paquetes.
Sólo los perros, que duermen
plácidamente en la vereda,
permanecen ajenos al rito navideño.
La noche va cayendo ahora
y el cielo se puebla de bíblicas señales.
Entre el culto pagano y la fe cristiana,
la cruel realidad de los chicos que mendigan
sigue reclamando un redentor.

(Crónica de Nochebuena)

_
24.12.05

No puedo afirmar si era el espíritu navideño,
un delirio momentáneo
o el amor consumado esa mañana
lo que la hacía cantar
detrás del mostrador,
pero juro que estaba feliz,
realmente feliz con sus ojeras.

(La muchacha del despacho de pan)

_
13.01.06

Desnudas, a la orilla del río
–la radio a todo volumen,
la ropa apilada al descuido sobre la arena–,
mientras untan su cuerpo con cremas bronceadoras,
las chicas, esta tarde, no dejan lugar
para el escepticismo.

(Desnudas, a la orilla del río)

_
15.01.06

1.
Me tiendo desnudo a tomar sol.
Debajo de mi espalda,
el pasto es blando como una cama.
Cierro los ojos y dejo que las hormigas
caminen por mi piel,
que hagan de mi ombligo
un hormiguero.

2.
En la playa, juego con ella a la paleta.
Tras un giro imprevisto, uno de los dos
tropieza y cae; el otro ríe.
Luego reímos los dos juntos.
Sin querer, somos felices
con una inocencia
que habíamos olvidado.
¡Pero qué pronto
todo esto dejará de ser real!

(Días de enero)

_
04.02.06

La calle nos mira a través de la ventana.
Los árboles parecen centinelas en la oscuridad.
Con el aire caliente del verano,
entra la noche y se mete en la conversación.
La luna desciende hasta el mantel.
Nunca hemos sido demasiado líricos
(no sería ético que lo fuéramos),
pero a veces el mundo nos ofrece un pacto
y sentimos que todo cabe en una metáfora.
Incluso, nosotros.

(La calle nos mira)

_
21.02.06

Iba a arrancar el auto aquella tarde
cuando una mariposa,
que apareció de la nada,
se puso a danzar sobre el parabrisas.
Es el espíritu encarnado de Chuang Tzu
que prenuncia el estío
”,
exclamó mi acompañante.
Y yo le creí,
porque basta amar la poesía
para ser sorprendido por algún milagro.

(En la playa de estacionamiento)

_
16.03.06

Nunca pude recordar el nombre de los coleópteros,
de los montes volcánicos, de los ciclones.
Últimamente, he olvidado el nombre de algunas mujeres,
de muchos libros, de ciertas disciplinas.
De a poco, me voy quedando con las palabras justas,
las que aún son capaces de nombrar
la tragedia o los sueños,
mientras la realidad se adueña de lenguajes
cada vez más inútiles.

(Nunca pude recordar el nombre)

_
29.03.06

Eliot tenía una conciencia rancia
y sus ropas olían a alcanfor,
lo que no le impidió
ser un poeta a la altura de su tiempo,
dejando en claro que la poesía
se halla siempre por encima del hombre
y que nadie escribe realmente lo que quiere
sino lo que ella le dicta.

(Nadie escribe lo que quiere)

_
31.03.06

Yo me pregunto: Rilke,
siempre lagrimeando sin pausa
sobre cartas y libros,
tan lleno de espiritualidad,
¿no tuvo nunca una indisposición hepática,
nunca una cena indigesta
lo llevó a vomitar hasta las tripas?

(Leyendo a Rilke)

_
14.04.06

Si quiere, póngase usted mismo el disfraz de lo infausto,
lo luctuoso, lo maligno, Artur Lundkvist,
y deje a la corneja vivir según sus hábitos,
que la pobre no es más que un ave como tantas;
carroñera, sí, pero una criatura de Dios,
a fin de cuentas. Con todo respeto,
usted parece católico por su maniqueísmo simbolista.
Nuestra especie ha probado con creces
que puede ser más vil que un pájaro carnívoro.
¿O acaso la corneja no come del muerto
que antes fue víctima de alguna mano humana?

(Nuestra especie ha probado con creces)

_
16.04.06

Domingo a la mañana. Los pastores
recorren las calles de la villa vecina,
llevando la salvación a domicilio.
En cada puerta que tocan, dejan
publicaciones con la geografía del cielo
y fórmulas para orar y alivianar las culpas,
mientras los perros ponen a prueba su fe predicadora.
(Ellos son la verdad de las Escrituras
en este suburbio del planeta
donde la pobreza es una penitencia diaria.)
Luego, con la tranquilidad de haber servido a Dios,
se alejan entre anuncios de alguna catástrofe inminente
y ladridos que no garantizan su regreso.

(En cada puerta que tocan)

_
19.04.06

El primer día que fui a la casa de mi compañero,
éste tomó un cráneo humano que guardaba en un cofre
y lo alzó hasta mis ojos sin mediar palabras.
No era Hamlet planteándose la duda que lo consumía,
sino un chico riendo con fuerza de mi estupefacción.

Hoy, mientras miraba las fotos en que estamos juntos,
recordé una vez más el curioso episodio.
Mi compañero no podía imaginar entonces
con cuánta ironía la temprana muerte
habría de apropiarse de su calavera.

(No era Hamlet)

_
28.04.06

Ese humo que sale de la chimenea
es el difunto que pierde gravedad. Ahora
remonta la arboleda, corre hacia el río
y, finalmente, desaparece entre las nubes;

mientras en la receptoría del crematorio
los afligidos deudos –sus almas todavía sujetas
a la ley de Newton– reciben, como último legado,
un puñado de harina en una urna.

(Ese humo que sale)

_
03.05.06

Vivió al costado de un monte.
El día que murió,
lo enterraron al pie de un árbol.
Ahora es ese árbol.
Cuando el sol está más alto,
da sombra tres metros
alrededor.

(De la transformación de la materia)

_
11.05.06

Finalmente, levanto el tubo del teléfono,
marco el número del Más Allá y espero.
El número marcado no corresponde a un abonado actual”,
dice la voz de la telefonista,
y luego la comunicación se corta.
Con el desánimo propio del momento,
me recluyo, entonces, en mi habitación
y hago lo mismo que suelen hacer todos:
rezo, aferrado a la vida.

(Finalmente, levanto el tubo)

_
POST SCRIPTUM

¿QUIÉN LE DEVOLVERÁ SU VOZ?

Murió Vallejo, murió el desheredado.
Murió el César, el cholo, el susodicho.
Murió de la muerte hacia dentro y hacia fuera,
con toda la vida que tenía delante.
Y ahora, ¿quién le devolverá su voz a la poesía? ¿Quién
escribirá “hialóidea” cuando haya que escribir “hialóidea”?
¿Es posible el poema sin César, sin Vallejo?

Murió el poeta, sí, murió con aguacero.
Murió al cabo de los ríos que le dieron el habla.
Murió con el alma y la tristeza expuestas,
abrazado a la carne de su muerte viva.
¿Qué lugar reservarle, pues, al neologismo?
¿Qué hacer con el tropo, el ripio, el encabalgamiento?
¿Cómo arrancarle al verso la metáfora nueva?

Pero, ¿murió Vallejo como dicen todos?
¿Murió el hombre? ¿El paria? ¿El revolucionario?
¿Aquél que nació de grande para nombrar de nuevo al mundo?
Hermano, si de veras moriste, Dios cobije tu sueño.
De otro modo, no juegues como niño, no te escondas,
no nos dejes tan solos con la lengua nuestra,
no nos largues tan rotos de palabras.

De “Diario de paso”, Ediciones Hespérides, 2008.
Selección de textos: José María Pallaoro.



_

_
César Cantoni nació en La Plata el 23 de febrero de 1951. Publicó en poesía los siguientes libros: “Confluencias” (1978), “Los días habitados” (1982), “Linaje humano” (1984), “La experiencia concreta” (1990), “Continuidad de la noche” (1993), “Cuaderno de fin de siglo” (1996), “Triunfo de lo real” (2001), “La salud de los condenados” (2004) y “Diario de paso” (2008). Editó, además, la plaqueta “Irlanda” (1998) y el cuadernillo “Intemperie y otros poemas” (2006).
_

J. Ramón Couchet: El vano justiciero, 1987



EL VANO JUSTICIERO


a Arturo Cuadrado 
y Alejandrina Devescovi



PRÓLOGO

ACASO, TAL VEZ, QUIZÁ…

Acaso, tal vez, quizá
un día
tendré la salvación
por mi deber cumplido.
Microorganismos, plantas,
bosques, praderas,
montañas y misterios
me comprenden.

(En fin,
ha llegado mi hora:
debo ingerir el desayuno.)


RACCONTO

CAMINÉ POR TODA RUTA…

Caminé por toda ruta
–asfalto, barro, rodados. –
Rompí zapatos,
conseguí pezuñas.

Confieso:
no pude echar
a rodar coros.

HE AUSCULTADO…

He auscultado
manjares y carroñas,
irreemplzables chefs,
inmundos buitres,
todo lo saciable.
–Otra vez les contaré
del hambre. –

(Siento vergüenza:
voy a vomitar
al excusado.)

FUERA DE MÍ…

Fuera de mí,
cansado
me albergan
gnomos,
productos envasados.
Vencí al hambre.
A la utilería,
no.

UNA VEZ QUISE…

Una vez quise
escalar montañas.
Provisto del equipo
salí a cumplir;
mi sueño
se transformó
en pesadilla:
contemplé la hazaña
desde el último piso
de un elegante
rascacielos.

INDUDABLE…

Indudable:
las fotografías
exhibidas
en tumbas, bóvedas y criptas
son sólo
el mito del cadáver.

Por fortuna,
algunos negativos
se salvaron.

ENCENDERÉ LA LUZ…

Encenderé la luz
en noches de tormenta.
–No habrá necesidad
si hay luna llena. –
Indagaré en latín
satanistas volúmenes.

(Esto ocurrirá
siempre y cuando
halle mis anteojos.)

NO OCURRE NADA…

No ocurre nada,
pero el silencio acecha.
Salgo,
encuentro una
leyenda:
siglos, capa,
colmillos y nobleza.

(De repente,
rompe el encantamiento
un conjunto de rock.)

EN UNA RESIDENCIA…

En una residencia
umbría
alguien aullaba.
Violé el cerrojo,
extraje el revolver
con su bala de plata.
Sorprendido encontré
a un ejecutivo
ante su caja fuerte.
Me retiré:
era el principio
de otra atroz leyenda.

PUEDE SER…

Puede ser
–me dijeron con sorna. –
Avanzo, retrocedo,
giro, vuelvo:
quiero trazar
el círculo perfecto.

(Desperté abrazado
en un rastrero baile.)

ADELANTE…

Adelante
la hembra
indicada
su juego.
El hogar chisporroteaba.
Amanecía;
le dejé mi paga.

(Fue como avivar
un fuego de artificio.)

SIEMPRE TUVE EL ANTOJO…

Siempre tuve el antojo
de tener un retoño.
Como cualquier mujer
quedé abortado
por infantiles páramos.

(La flora me perdone.)

ESTOY SEGURO…

Estoy seguro
de haber saldado
mis ingenuas deudas:
libros,
inocentes regalos.
Recibí intimaciones
burocráticas.
Opté
por el libre albedrío.

(Las cubrí
con flores
enviadas por correo.)

RECUERDO…

Recuerdo
una película
donde dos contendientes
se jugaban
tanto al mal
como al bien.

(Hoy los vaqueros
se venden en las tiendas.)

ENCUENTRO PACIENTES…

Encuentro pacientes
figuras con sus cañas
a la espera tenaz
del alimento.

El pez podrá sobrevivir
en alguna pileta abandonada.

(Sus pescadores,
no.)

ESPERO…

Espero;
el humanismo aguarda.
Los niños son cambiantes
con sus juegos:
siempre retornan
al regazo.

Alguna vez
un hastiado tecnólogo
rescatará
tomos de aventuras.

(Ese ha de ser
el Día.)

DUBITATIVO ESTUVE…

Dubitativo estuve
en la encrucijada.
Elegí el sendero
–¿el apropiado?–
La imponente mansión
abrió sus puertas.

(Mi gemelo esperaba.)

NO HABRÁ FINAL…

No habrá final
ni fin:
recorreré
los mismos territorios.

(Pienso en vano
que una galaxia
cuerda
me detenga.)

HE PASADO SIGLOS…

He pasado siglos
–en términos humanos.–
Traté desde el estiércol
a la rosa,
desde la ebullición
hasta la cibernética.

¿Seguirá el justiciero?

(Entérense
en el próximo capitulo.)


EPÍLOGO

LA EMPINADA SENDA…

La Empinada Senda
ordena:
cumpliré su mandato.
Deberé abandonar
el texto.

(Me acosan los
adverbios con sus
dudas.)



De: “El vano justiciero” (versión completa), Botella Al Mar, 1987. 
Imagen tapa libro: archivo de la talita dorada.
Seguimos difundiendo poetas, escritores, que no deseamos que el olvido sepulte. 
Es nuestro grano de arena, en este, nuestro oficio terrestre. 
En todo caso, que sea el lector quien tenga la posibilidad de la última palabra.



Juan Ramón Couchet nació en La Plata en 1929, donde murió el 14 de agosto de 1992.  Publicó, entre 1966 y 1987, los libros de poemas: “Ovni”, “Las trompetas y el juego”, “Del amor en la ciudad” (edición compartida), “Sobre vampiros”, “Mis crímenes y los del obispo”, “La inédita aventura de Henry Rider Haggard”, “Los plebeyos hacedores de Frankenstein”, “Itinerario de museo y humo”, “Las fauces del tobogán”, “De barcos fantasmas y otros cuentos”, “El topo y la muchacha de los cabellos lacios”, “Absurdo y linaje” y “El vano justiciero”.

J. Ramón Couchet: Sobre vampiros, 1973


“La vida es el sueño de una sombra”
Píndaro


PRÓLOGO

La fiera apareció
–era su escena–.
La presentí a mis espaldas
mientras transitaba
senderos nunca hallados;
circunvoluciones,
acertijos,
diagramas.
Sentía su jadeo
su pequeñez,
su orgasmo unipersonal.
Algo
que me impulsó a dame cuenta.

(Sin alarido absurdo
ni histérica sorpresa
comprendí que la bestia
era un espejo.)


RACCONTO


I

El reloj de pared
va a dar la hora;
el candelabro,
la vajilla,
las sillas en su sitio
–sólo una ocupada:
la de la cabecera del señor–.

El reloj da la hora
el comensal levántase.
Las velas se consumen.


II

La sociedad me excluye
a mí, el aristócrata,
de la ciudad
ahora arrullada
por los iconoclastas
de la noche,
esos mediocres siervos
del sillón sin pantuflas
ni leños ni lecturas.


III

No hay diálogo
la lengua se descarna
en búsquedas,
el verbo carcome
la yugular.

(El cuello permanece expectante
de adjetivación.)


IV

Jamás podré apartarme
de tramados gobelinos
donde el sueño se aferra a la pared
y su secuela es una cándida
muchacha de pupilas de lince,
teniendo a la derecha su figura
y a la izquierda su mito.

(Infortunadamente,
el mayordomo
fue a buscar una llave.)


V

Anochece,
caen de mis ojos
lagañas de acuarios congelados,
de museos informes,
de zoos indecisos.

Me despiertan
mi copa
y la utopía.


VI

Yo conocí una vez
la luz del sol
en un amanecer
lleno de extrañas premoniciones,
hasta que comprobé
la austeridad lunar.


VII

Te atestiguo, noche,
con tu sol invertido,
con tus complacencia de hóspita lesbiana
en asexual temática.

(La ley de los opuestos
reposa en anaqueles.)


VIII

Eres un estadio
donde los cipreses y las calles,
mintiendo la gestalt de su armonía,
copulan.

Luego,
lo estéril de tu sombra.


IX

El cigarrillo –esclavo de la lumbre–
busca en ti
un punto de salvación
inédita: la luz,
porque es prueba de su muerte.

(Tu oscuridad, sincronizadamente,
nos aspira y exhala.)


X

Después
del crepúsculo
percibo
las garras de la rosa.

Sin embargo,
la niebla es más sutil
que mis pisadas.


XI

Salgo,
las gárgolas
meditan sobre su rara estirpe
de artesanía y musgo.

El gato negro escapa
como si se hubieran
apagado los cirios
de la misa diabólica.

(Nuestro señor de las tinieblas
pareciera que a veces
necesita descansar.)

Prosigo,
en mi sigilo encuentro
semáforos en gris
y dos callejas
formando cruz.

Siento un alborozo:
voy a morir en paz,
pero me llama
el resplandor de un bar.


XII

Abro la puerta,
(descolgaron los ajos
conjeturo.)

Entonces,
después del primer vaso,
pido otra vuelta y cuelgo
el complejo formal
en el perchero.


XIII

El colmillo gotea
(acaso la copa rebasada.)

Afuera,
masticando su soledad,
aguarda una mujer sin nombre.


XIV

Ya reparto mis dones:
por ejemplo
el frívolo mordisco,
con sabor a hiedra,
que he heredado
de ese muro
donde no regocijan
incisión
ni caricia.


XV

Necesito
la tierra de mi solar natal,
en el fondo de mi ataúd,
para congraciarme
con historia y escudo.

Requiero, en fin,
el íntimo sarcófago
que me impida
ser partícipe
del beso que se inmola
al mediodía.


XVI

Elévense
cadáveres que invoco:
tú, muñeca de trapo;
tú, soldadito inocuo,
salgan en esta noche
a danzar la vieja infancia,
la inocencia.

(Para acoplarse han tenido
infinidad de reinos
donde la luna duerme.)


XVII

Mi cripta
deberá ser
únicamente
un juguete inasido,
una pollera insípida,
un estertor anónimo.


XVIII

En medio de tapices,
donde un buitre se come la carroña
de ocultas cacerías,
espero el gran momento
antes que el alba
desteja las tinieblas
del insondable ciclo.


XIX

Me siento cansado:
el vómito
ha sido de tersura
y desgarro.
–La hemoglobina juega
su ritual en la sangre
no consagrada–.

Paradójicamente,
suenan unas campanas.


EPÍLOGO

Entré en el laberinto
–allá en mi mundo
jamás me satisfizo
verme obligado a doblar la esquina–.
Flores de plástico,
como hechos de parlante memoria,
deglutían carnívoras
la mosca de mi aséptico ensueño:
alas y podredumbre eran sorbidas
con tal racionalismo profesional
que, succionaba la linfa de mis huesos,
les grité mi perfume.

Burlé reptiles
apenas liberados del cascarón intuido,
luché con trogloditas
disfrazados de oráculos,
me rozaron arañas
y esqueletos.

(Al otro día comentaba los hechos
como si hubiera viajado
en el ingenuo tren fantasma
de la feria.)


“Sobre vampiros”, Ediciones Flor y Truco, Buenos Aires, 1973. 
Tapa y dibujos de Miguel Ángel Ricciotti. Archivo de la talita dorada.


Seguimos difundiendo poetas, escritores, que no deseamos que el olvido sepulte. 
Es nuestro grano de arena, en este, nuestro oficio terrestre. 
En todo caso, que sea el lector quien tenga la posibilidad de la última palabra.



Juan Ramón Couchet nació en La Plata en 1929, donde murió el 14 de agosto de 1992.  Publicó, entre 1966 y 1987, los libros de poemas: “Ovni”, “Las trompetas y el juego”, “Del amor en la ciudad” (edición compartida), “Sobre vampiros”, “Mis crímenes y los del obispo”, “La inédita aventura de Henry Rider Haggard”, “Los plebeyos hacedores de Frankenstein”, “Itinerario de museo y humo”, “Las fauces del tobogán”, “De barcos fantasmas y otros cuentos”, “El topo y la muchacha de los cabellos lacios”, “Absurdo y linaje” y “El vano justiciero”.

Horacio Preler: Alguna vez habrá que abandonar la casa y otros poemas



SÍMBOLOS

Un extranjero recorre las calles
de una ciudad desconocida.
El misterio se encierra
en los extraños laberintos.
Los hombres pasan unos junto a otros,
sólo los viejos conocidos se saludan
con las ceremonias de costumbre.
Nos entendemos pobremente,
apenas delineamos los contornos del gesto
articulando símbolos heroicos
para superar el desamparo.


LA PARED

Todas las mañanas un hombre
levanta las paredes de su casa.
Sube a los andamios; el sol brilla en su piel.
Abajo, sus hijos juegan en la arena.
Está solo.
Quizá piensa en la mujer que tuvo
o en la época en la que fue feliz.
Cuando termina su trabajo,
recoge sus herramientas
y regresa por el mismo camino que llegó.


EL SEÑOR GIANNI

Todas las tardes junta las hojas
que el viento ha volteado
y las mete en un hoyo.
Enciende una fogata y espera.
Después riega las plantas,
va de aquí para allá
atento a cada extraño brote,
cuidando que todo crezca en orden,
que nada perturbe su labor,
como un dios que no ha perdido la esperanza.


LA MUERTE DE UN POETA

Un poeta muere como cualquier hombre.
Se desploma de pronto
o padece una larga enfermedad.
Abandona entonces a sus hijos,
sus afectos y sus pequeños lujos:
su infancia,
la carta de un amigo
y algunos libros que lo encallecieron.
Además,
los poemas que nadie escribirá por él.


BARATIJAS

El fuego arde y la materia es un axioma.
La energía engendra las cosas más extrañas,
las telarañas, los papeles,
el ojo denigrando la figura,
las puertas sin cerrojo,
la contextura ósea.
Hay personas mirando el horizonte
en una visión hueca,
puerto que recibe barcos cargados de riquezas
para rendir países,
monarcas que gobiernan un pueblo de fantasmas.
Los sueños ofrecen la ventaja de las cosas sencillas:
humildes baratijas
para vender en el mercado.


CASA VACÍA

Alguien alguna vez hará el inventario de las cosas,
levantará papeles, abrirá los cajones de un escritorio
antiguo, revisará bibliotecas, estanterías,
muebles, aparatos usados, buscando explicación
a tanta fantasía.
Nada perdurará para dar testimonio.
Uno se lleva todo. Sus historias,
la clave de sus miedos, la lóbrega codicia,
la indiferencia, el odio,
los almanaques viejos.
Entonces encontrarán escobas en todos los rincones,
trapos de piso, humedad,
los restos de comida que han quedado en el plato.


RESIDUOS DE LA MUERTE

Vivimos la soledad como un dufunto ser
que ha muerto en lugar apartado.
Nos quedan papeles, diaarios escritos
en épocas lejanas, también objetos sin valor,
gastados trajes, cajones sin cerrojos.
En la noche tomamos una escoba
y juntamos las cosas inservibles.
Todo lo colocamos en una bolsa inmensa
que se llena hasta el borde,
que pesa,
que nos duele,
que entragamos al primer extraño que lo pida.


LOS VIEJOS POETAS

Los viejos poetas intercambian poemas
como un duro oficio de cancelar el hambre material
y el pan sagrado, blsfemando entre dientes.
Esgrimen una lágrima espesa
sobre el diciionario agresivo
y un duro caminante dibuja en la hierba,
repitiendo la vieja lección de los maestros :
debe escribir un salmo.
En papeles diversos se dibujan
instrumentos de viento
que entonan canciones en idioma extranjero,
pecado capital que se castiga con la muerte
o el olvido. Como un juego de naipes
recobran del pasado acertijos aprendidos
en un oscuro circo de provincia.
Sacan de un sombrero una paloma blanca
y terminan la charla con un combate
cuerpo a cuerpo y la triste desidia
de los que esperan la palabra olvidada.
El profeta presagia la muerte
y cuando la noche llega
el niño balbucea un tema repetido,
escrito en una vieja máquina del tiempo
por un juez que esgrime la palabra
como la Tabla de la Ley.


OTRO DÍA

Sólo amamos las palabras sencillas del verano.
El agua corre por los campos
y el cuerpo se desliza por las horas,
como el hueso colocado sobre otro hueso
o el viento cuando acaricia los jardines.
El ojo sueña que otro ojo lo mira
y descubre el paisaje y el árbol y la nube.
Sobre nuestras cabezas hay un resplandor desconocido
que purifica los puentes de la noche.
Debajo, sobre el lecho del río,
una gaviota tiene en su pico un pez
que ha robado a las aguas del tiempo.


ZONA DE ENTENDIMIENTO

A veces pensamos que la soledad
es una cosa que podemos manejar
como si fuera una materia inerte.
Vemos la claridad desde la ventana
mientras la brisa mueve las cortinas.
El perro duerme debajo de la silla
y las horas pasan
como un ciego tanteando las baldosas.
En la mesa se amontonan libros y papeles.
Entonces nos acomodamos en un rincón
y buscamos imágenes de un paisaje ignorado.
Todo el silencio regresa de la calle
y se sitúa en la casa.
Nada se mueve, nadie habla.
La tarde es un atajo,
una zona de entendimiento
que nos mira desde la eternidad.


LO OSCURO

Cuando escribe viaja por sus años
y descubre parajes que no había conocido.
Desde el comienzo del mundo
la locura era tan clara
como un amanecer de verano.
La brisa de la mañana corría por las calles
cruel como la mirada del asesino.
Entonces la paciencia de la sangre
retornaba a los borradores de la vida
y, sigilosamente,
inclinaba la balanza hacia lo oscuro.


ORDEN

Es bueno lavar los cuchillos en primer lugar,
todos juntos,
luego limpiar los tenedores,
todos ellos,
y, finalmente,
pasar a las cucharas,
para que la tarea sea más prolija,
para que sea más fácil
poner en orden el universo.


EL CAZADOR

El cazador da de comer a su presa
y tiene el arma preparada.
Apunta hacia el objeto dorado de la memoria
y la destruye.

En laspuertas del bosque
la hoja caida no comprende al otoño ;
sobre una rama
yace el cuero del tiempo.

Con un pez en su mejilla
el moho de la muerte
levanta su hocico hacia el cielo
y luce como una rosa en la tiniebla.

El río está seco
y hay que armar un laberinto
para atravesar su cauce.

Nadie labra su piedra en la oscuridad
ni detiene su lengua
cuando la palabra es su oficio.


CERCA DE MÍ

Cerca de mí,
todo está cerca de mí.
Los libros de la vitrina,
las hojas en blanco
y las reminiscencias de la noche.
Cerca está la vida despojada,
los recuerdos que estructuran el alma
y la mirada que partió.
Cerca, muy cerca está la lluvia,
la solitaria lluvia.


ALGUNA VEZ HABRÁ QUE ABANDONAR LA CASA

Alguna vez habrá que abandonar la casa,
en ella crecerán los pastizales
y nacerá la hierba.
Pero en lo profundo perdurará un recuerdo,
y surgirá una flor
cuyo perfume nadie conocerá.


_



Selección de poemas jmp, de los libros: “Lo abstracto y lo concreto”, 1973; “La razón migratoria”, 1977; “Lo real, nuestra casa”, 1991; “Oscura memoria”, 1992; “Zona de entendimiento”, 1999; “Silencio de hierba”, 2001; y “Aquello que uno ama”, 2006.

Horacio Preler nació en 1929 en La Plata, ciudad en la que reside.

Fotos: Archivo de la talita dorada.

Mario Porro: Mundo despierto, 1983


analógicamente
un sutil movimiento
de la naturaleza
despierta otro
en nuestro ser profundo



solidez.
la informe soledad en derrotero
desliza el fondo del amanecer.
despierta el pez contento.
hay un salto sigiloso sensible
un derivar envolvente.
los ojos irritados híspidos
intercambian el viento y la luz.
la límpida señal
curva pacientemente la bruma.
acudes
sin saber todavía.



temblor.
la escasa linfa verdosa lúcida
ha reconocido.
es inútil el grito
llega lentamente aplacado
apacible ya.
tu carne es un pez
tiempo queda apenas sostenido
luego asombrosamente sube.



sorprende la brisa
caracolea un aire
restalla el torso ocre
de la cansada espuma.
inseguro palpitante horizonte
y arena.
entre ellos la antigua recelosa
amistad del agua y del silicio.
un pie estremecido
demora
busca
eterniza el signo.
el mundo se abre
a un sencillo respirar
pleamar de dos ámbitos.



el silencio sólo
aguardando en la playa.
un vuelo pesado de soledad
se corta y cae
sobre el pez alucinado.
cada gaviota con su pico desgarra
encarnizadamente el abandono.
todos se han ido.
una silueta muy lejana los recuerda.
lampos de sol amarillo
reúnen un poco de calor
mucho menos que sombra.
el mar asiduo
teje y desteje nuestros nombres
que alguien sin saber
dejó en la arena.
-¿estás ahí?.
va y vuelve la ola
como cada acudir
de la sangre a mi corazón
dejándote y llevándote.
la sal y el hierro endurecen
los deseos anhelantes del mar.
y allí dejan esos bordes exangües
sucios
olas quietas para siempre
que sin embargo tú rompes
tan fácilmente con tus pies
buscándome.



el mar desposa su silencio
en un vuelco sereno
de cristales verdes
sobre tu piel irisada.
cósmico intento húmedo de mi mano
que inicia la forma tangible
de tu amor recogido.
un enamorado bullicio
estremece el aire.
anuncia el despertar
sensible interior
que fuga y crece
por las voces anónimas
y las alas olvidadizas
de las gaviotas indiferentes.
nuestro mirar se adivina y extravía
en los milenarios reflejos de sol.



vive el mar casi ausente.
toda la luz se apoya en una roca
espléndida y segura.
sufre el agua
el corte ávido de las valvas pardas
que realizan su rutina nutricia.
la calma es tan profunda y sosegada
como si dos niños
tomados ya de eternidad
se cantaran la infancia.
- yo tenía en el fondo de mi casa
un sauce
que aplacaba el verano de mis juegos.
- yo una muñeca con los ojos abiertos
que mostraban
el asombro de la vida
¿pero dónde estamos
tú y yo ahora
con este estremecimiento
de ternura
que el mar paciente
acopia y acumula?
viene otra vez la ola y cubre plena
el lomo hiriente, soleado de la roca
después escurre
su ensimismado blancor
laciamente
como una mano maternal
que regresa de amor
hacia su propio ser
atento y clausurado.
tu pie es eco de mi pie.
habita ya el rumor grávido
de la amorosa arena.



la mar también ensimismada
reverbera serena
su cantar en la noche.
ágil el viento atraviesa
el interior húmedo del aire
y enciende sobre el cielo
la ansiedad
de los rostros predestinados.
en tu mano y mi mano
tiembla
un reservado amor absorto
que reconoce tímido
la pura oscuridad.
¿quién espera?
- ¡amor mío, amor mío!
se oyen las voces altas
que despliegan
temblorosas, iridiscentes
su infinitud indefinible.
la canción es ahora
un incierto sonreír,
blanquísimo, que rueda
acaricia la arena
y se deja estar
reteniendo su amor con regocijo
nuestras manos se desean
se rozan
en los últimos dedos de la noche
casi en el horizonte
ceñidor extasiado
de un mundo despierto en el amor
ingrávido - ámbito de gratuidad-
que humildemente espera el alba.



en el dudoso equilibrio
de la más alta ola
-arrolladora espuma
verde, blanca, inocente-
afloran las voces todavía.
- amor mío, amor mío -
bogan, vuelan, se deshacen
teñidas aún de oscuridad
aureoladas de espera.

hace frío en la playa.
la soledad es destino implacable.
toda la vida
teme y fluye angustiada
permanece indecisa.
los moluscos y las algas muertas
trasuntan vértices temblorosos
reducidos puntos
de anterior alegría.
el lento cambio
de los azules profundos
remonta la antigua señal.

¿la gran centreidad
- pleamar del espíritu-
es ser uno en el último ser
o ser dos
en la diversidad para la vida?

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El poema “Mundo despierto” (quinto libro de Mario Porro) fue editado en La Plata por Ediciones El Búho en abril de 1983 (hay una versión anterior de 1963, publicada en la revista “Espacios”, dirigida por el propio Porro).
Dibujo de tapa y diagramación: Hugo Mario de Marziani.
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